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domingo, 22 de noviembre de 2015

Ramón Claure con pleno conocimiento de causa califica "el tren eléctrico del Valle" como "solemne absurdo,sarcasmo fruto del rencor, de la demagogia, del odio, de la discrminación, de la improvisación de la injusticia y corrupción. en palabras criollas "de otra mamada de Evo al pueblo cochabambino.

El pasado 11 de noviembre, Los Tiempos, a raíz de la información proporcionada por el asambleísta Mario Orellana, trató de confirmar en consulta al Viceministerio de Transportes si el contrato del tren metropolitano estaba suspendido, entretanto JOCA elabore un estudio en el lapso de un año. La respuesta, según detalla Los Tiempos, está condicionada a una consulta por escrito.
En el país, en los últimos años, empezando por el Primer Mandatario del Estado Plurinacional, ministros de Estado, gobernadores, alcaldes, senadores, diputados del oficialismo, hablan de monumentales proyectos y la realización de centenares de obras grandes y pequeñas.
Un breve concepto: Un proyecto es una idea en perspectiva de algo que se quiere hacer y cómo hacer, conjunto de escritos, cálculos, dibujos, costos, mano de obra preparada, acceso a la tecnología pertinente, sistemas legales con frecuencia politizados, intervención del Estado en el sector, servicios de apoyo, comunicaciones, transporte, ingeniería, técnicos medios, etc., proceso de acuerdo a las características de la obra requiere cuando menos 60 a 180 días hábiles.
De acuerdo con la información disponible, el proyecto de tren metropolitano se concretó en tres días: el 10 de septiembre del año en curso se remitió la invitación a JOCA, el día 11 se adjudicó y el 12 se firmó el contrato.
¿En base a qué fundamentos técnicos, espacios territoriales y económicos se suscribió un contrato de un proyecto ferroviario de 40 ,37 km de longitud, trocha 1.435mm., velocidad 870 km/h y un costo de 537 millones de dólares, o lo que es lo mismo: 13.425.000,00 dólares por kilómetro?
En 1999 el costo promedio estaba calculado en $us. 1,2 MM por km.
Técnicos de JOCA, el Viceministro de Transportes y sus asesores: ¿conocen y recorrieron los espacios por donde se instalaría la vía férrea, puentes, túneles, alcantarillas y defensivos que se requieren? ¿Analizaron si la estructura del suelo permite diseñar a ras del mismo una estructura férrea sin curvas ni gradientes para un recorrido de 80 km en una longitud de 40,27 km, con 20 estaciones entre 2 y 3 km de distancia? En un ámbito con una mínima responsabilidad, no pueden darse respuestas tangibles, quiere decir que el “proyecto” metropolitano es un solemne absurdo técnico-intelectual y un sarcasmo ante la opinión pública cochabambina.
La mayoría de hombres y mujeres del país que confiamos en la lógica y los principios filosóficos de la Revolución del Siglo XXI, hoy en día constatamos con amargura que se revirtió a un proceso de rencor, demagogia, odio, discriminación, improvisación, injusticia y corrupción.
Si la filosofía del cambio se fundamentó en reestructurar el desarrollo del país, se debe recuperar y recomponer el sistema ferroviario, no por ser un simple ferrocarril, sino porque es un instrumento insustituible, logístico, económico y geopolítico imprescindible por nuestra ubicación geográfica. El autor es miembro del Comité Impulsor del F.C. Aiquile - Santa Cruz.

jueves, 19 de noviembre de 2015

falizmente. albricias. "El Batán" se acaba, aunque los 60 mil dólares del premio, quién los donó? se habrán perdido para siempre, aunque es mejor que perder 60 millones en un estadio innecesario y compleltamente fuera de lugar. que no se ajusta a las normas de estilo, ha sido, gracias a Dios, la causa de su rechazo apadrinada por EVO.

La decisión de desechar la construcción de un monumental cuanto innecesario estadio de fútbol utilizando un proyecto avalado por el Colegio de Arquitectos de Cochabamba es un serio revés a esta organización.
Hay que recordar que para concretar un deseo del Primer Mandatario, se convocó a un concurso de diseños de estadios, resultando ganador el que se comenta, que recibió el nombre de “El Batán” y por el cual se erogó, como premio, 60.000 dólares. De nada valieron las observaciones jurídicas, técnicas, medioambientales, para hacer entender la irracionalidad de esa construcción. Sólo la intervención de una misión internacional deportiva que estableció que el proyecto no se ceñía a las normas internacionales vigentes hizo que se lo desechara (aunque la idea de la construcción se mantiene).
En ese proceso la actuación del gremio de los arquitectos deja mucho que desear. Primero, avalaron un concurso sin que se cumplan mínimas condiciones para diseñar una obra a construir: propiedad de los predios, estudio de suelos, normas internacionales vigentes, cálculos elementales de construcción, respeto al medio ambiente... Sólo se hizo la maqueta cual dibujo libre que gustó a quienes quieren esa obra.
Los colegios profesionales tienen, entre otros, tres principios básicos: defender los intereses legítimos de sus afiliados; preocuparse por su permanente capacitación y actualización, y servir a la sociedad, obligación que en el caso del Colegio de Arquitectos adquiere más responsabilidad porque se les ha otorgado la atribución de avalar las construcciones que se realizan para que sean autorizadas.
Ninguno de estos principios se ha cumplido en el caso que se comenta, razón suficiente para sugerir a los arquitectos, hombres y mujeres, reflexionar nuevamente sobre su papel y aporte a la sociedad, hoy en entredicho.izmene. albricias

miércoles, 18 de noviembre de 2015

se ha llegado a la conclusión que "el batán servirá para moler agua" por lo demás ha sido descartado, vaya a saber cuánto de dinero se ha gastado ya, lo desacertado de todo el proyecto pésimamente llevado.

Hace  casi un año, cuando se presentó el proyecto para la construcción de un nuevo estadio en Cochabamba, en un editorial titulado “El Batán, un proyecto inaceptable”, y luego en varios posteriores, expusimos en este espacio nuestros cuestionamientos y algunos de los principales argumentos legales, técnicos, financieros y deportivos en los que se basaba nuestra oposición a la ejecución de tal obra.
Como un “monumental desacierto” calificamos en más de una oportunidad al proyecto y exhortamos a las autoridades municipales, departamentales y a las del Gobierno central, así como al Colegio de Arquitectos, para que antes de llevar a cabo el proceso de expropiación de los predios del Club Hípico Nacional e iniciar la construcción del estadio, atendieran los cuestionamientos expuestos.
Al respaldar nuestras dudas, llamábamos la atención sobre el hecho de que “aunque no se hizo ni siquiera un básico estudio de suelos ni de impacto ambiental ni de la viabilidad legal de la expropiación, ya se ha elegido al proyecto ganador de un muy dudoso concurso. El proyecto elegido se llama “El Batán” y consiste en una cancha de fútbol techada y rodeada de 60.000 butacas”.
Casi un año ha transcurrido desde entonces y después de todo el tiempo y dinero malgastados en el afán de imponerlo a toda costa, el proyecto ha sido descartado. La razón, según el coordinador de proyectos del Ministerio de Obras Públicas, es que “El Batán presentaba varias deficiencias que la misma normativa de la FIFA no aprobaría”.
Las “deficiencias” a las que se refiere la autoridad no son pequeñas cuestiones de forma. Una de ellas, entre muchas otras, sería que el diseño de las graderías presenta 48 grados en las pendientes, cuando el máximo aceptado por normas internacionales es de 34. Otro problema, no menos importante pero que hasta ahora fue visto como un desdeñable detalle, es que el proyecto fue elaborado sin un estudio de suelos previo, lo que impidió tomar en cuenta que las muchas vertientes subterráneas que fluyen bajo los suelos donde estaba previsto su emplazamiento impedirían que la obra sea construida con la solidez necesaria.
Un año demoraron las autoridades del Ministerio de Obras Públicas en identificar y reconocer esas falencias. Pero, es bueno que, aunque hayan demorado tanto, lo hayan hecho antes de firmar contratos y hacer más desembolsos.
Como es fácil recordar, la construcción de El Batán hasta ahora no se inició debido a que los meses transcurridos desde la presentación del proyecto no fueron suficientes para terminar el proceso de expropiación de los terrenos. Es también fácil suponer qué hubiera ocurrido si, al no existir ese obstáculo, y tal como lo exigía el Primer Mandatario, la construcción de El Batán se hubiera iniciado en febrero de 2015, como estaba previsto.
Lamentablemente, esta constatación de lo desacertada que es esa manera de decidir, diseñar y adjudicar obras públicas no parece hacer mella en el ánimo de las autoridades pues, sin siquiera un asomo de autocrítica, se disponen a reincidir en el error, como si un cambio de maqueta fuera suficiente para enderezar un proyecto que, como ya es innegable, está muy mal encaminado.

martes, 3 de noviembre de 2015

nos hemos ocupado del tratamiento de los desechos sólidos (basura) desde hace años. hemos insistido hasta el cansancio sobre la complejidad del asunto y cómo hay que verlo globalmente, basura, agua corriente, aguas servidas, recojo y tratamiento de los restos. es decir, se trata de un todo, imposible de separar si acaso se pretende una solución honesta. Agustín Echalar cuya elocuencia admiro y su sagacidad en el enfoque de problemas, esta vez mezcla varios temas entre ellos "los escombros" sobre los que no existe legislación suficiente. se deja a los municipios su eliminación siendo que los constructores o demoledores son los primeros responsables. con todo el tema no está suficientemenmte estudiado.

El anuncio según el que pronto se promulgará la ley marco de gestión de residuos, que reglamentará no sólo la forma de manipulación de residuos, sino –como ha dicho el Presidente– el comportamiento de los bolivianos en lo que respecta al uso de material desechable (como lo son las bolsas de plástico) es una muy buena noticia.   
El tema de la basura, el manejo responsable de la misma, el de los desechos fuertemente contaminantes, es algo extraordinariamente importante y algo que los bolivianos hemos dejado pasar en parte con la excusa de ser demasiado pobres para enfrentar con responsabilidad este fenómeno.
Sin lugar a dudas, la contaminación de los ríos, causada ante todo por la minería (la manejada por las cooperativas) es el tema más importante que debe ser confrontado, pero hay otro tipo de contaminaciones menos perniciosas que merecen ser tomadas en cuenta y corregidas, porque pueden, además, tener efectos didácticos importantes dentro de la población.
Como miembro del rubro del turismo, me toca confrontarme constantemente con una especie de dualidad andina entre la magnificencia paisajística y la abyecta realidad del descuido, de la falta de una educación ecológica y, por qué no decirlo, hasta de falta de amor por el paisaje por el que se pasa o en el que se habita.
Vale la pena mencionar algunas de las más grandes aberraciones cometidas aquí, a la vuelta. La Paz, que ha sido calificada como una ciudad maravillosa, lo cual ha causado más de un éxtasis entre sus habitantes, tiene como una de sus especiales características ese magnífico panorama que se ve desde cualquier camino o carretera que baja de la ceja de El Alto a la ciudad. Lastimosamente, a lo largo de todos esos fantásticos miradores, lo primero que se percibe, y a veces tapando la vista, son escombros de demoliciones, dejados a lo largo de la ruta.  
Cabe preguntarse, ¿por qué la indolencia de la Alcaldía? Un control rígido y un buen sistema de multas, un tanto brutales y que lleguen a las empresas constructoras, o a los dueños de las casas demolidas, podría empezar a solucionar el problema.
A fin de cuentas esos escombros no son la acumulación de ladrillitos que bota la gente desde sus ventanas, sino de enormes volquetas que para circular con escombros deberían tener una autorización que incluya el destino del cargamento.  
Más allá de los controles y multas, también sería muy importante una concienciación respecto a la forma en que la gente maneja sus residuos o cómo los desecha.  
Las carreteras bolivianas, mientras más viejas y más transitadas, están más mugrientas a cada lado de las mismas. Sembradas de botellas y bolsas de plástico, no tienen ninguna advertencia disuasiva al respecto.
Pero no se crea que es responsable de esta situación  la modernidad, el plástico. El presidente Morales, en la presentación de la nueva ley, le echó la culpa del exceso de basura a la occidentalización del país.  
Está equivocado, la basura la produce ante todo el bienestar económico y cuando éste no está acompañado de una cierta educación medioambiental, aunque uno se quede adorando a la Pachamama o a los achachilas (basta ver la apacheta de la cumbre yungueña, o las alturas de Tambillo, yendo a Tiahuanacu, para constatar ese extremo).
La gente que vive en un medioambiente más cuidado termina siendo más responsable del mismo. Ocuparse por la limpieza de las carreteras y los acantilados no es solamente una preocupación  estética, es parte de una toma de conciencia.
El autor es operador de turismo