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martes, 28 de febrero de 2017

deja por una vez sus textos de ingeniero, Guillermo escribe sobre Cochabamba, el Carnaval y un personaje épico Oky Chiarella, tradicional ciudadano que anima las fiestas del Carnaval especialmente en el círculo del Club Social desde hace muchos años


El Carnaval y Oky Chiarella

El encanto de Cochabamba ha de situarse en las altas y ásperas colinas de San Pedro y San Sebastián que descienden vigilando el curso del río Rocha, hasta cierta altura, donde fenece para señalar los confines de la villa que coinciden con el extenso valle que se alza en los umbrales de los palacetes y casonas señoriales, que lucen sus pulcros estilos arquitectónicos y se yerguen a manera de grandes cirios mientras al centro del jardín desmenuza su carcajada de diamante, al centro de la Plaza Mayor, dentro de esos salones del Club Social que se eleva bajo la cúpula de un cielo turquesa.

Ésa es la síntesis de lo que hasta hoy es el Carnaval de Cochabamba, lleno y disperso de diferentes manifestaciones de alegría, música y deleite. Todavía aparecen esos grupos de juventudes como Los Caribes, Los Haraganes, Los Jets y tantos otros, bailando por las principales calles y avenidas de la ciudad, pidiendo agua para juegos y piruetas que alegran el Carnaval.

Con relación a la imaginación, no se puede pasar por alto el talento de Óscar Chiarella, para todos nosotros simplemente “Oky”, quien año tras año nos deleita preparando un excelente espectáculo lleno de alegría, humor y genialidad. Este amigo tan querido que se convierte en un ícono de esta fiesta del Carnaval. Todavía está en nuestro recuerdo, hace algunos años, cuando en el Club Social entró triunfante con Noemy Villa Gómez como Cleopatra y él como Julio César. Otro año,  con toda una” tropa de perritos” como los Dálmatas cuando estaban de moda. El pasado año con todo un grupo como La Cenicienta, por citar sólo algunas de estas muestras de alegría y buen humor, debidamente ataviados con el detalle de disfraces y atuendos para cada ocasión.

Sobre  los jóvenes y viejos  de este tiempo y su imaginación, se indica que esta especialidad  consiste en el aprendizaje casi memorial de las disposiciones de los códigos, gentes que hablan siempre con seguridad de lo que dicen, aficionados a evocar épocas remotas, citar nombres y narrar con sus detalles los culminantes detalles que se trasunta ahora en el Carnaval. En Cochabamba, se opina que poco cambian las costumbres, y no se renuevan casi nunca. Para ellos es casi un error  romper de hecho con lo tradicional… Estos paisanos no conciben otro cielo mejor, otro clima más bondadoso, otros aires más puros que el clima, la comida más deliciosa y los aires de Cochabamba. No es en rigor, que no los conciban, es que no se lo imaginan, y no es por falta de imaginación, es que los pueblos que se creen los mejores, suelen ser pueblos imaginativos.
Al analizar lo que se manifiesta, es importante aclarar que cuando se dice que Cochabamba es un pueblo que procede de la raza mestiza y quechua, soñadora. Los cochabambinos aclaramos en forma meridiana: que quiere decir eso de soñadora. ¿La raza quechua y mestiza es que soñaba o que dormía? Hay muchas maneras de soñar y hay pueblos imaginativos que se pasan la vida soñando, pero siempre el mismo sueño y de la misma manera. Para el imaginativo, la vida es sueño y es para él la vida sueño, porque el sueño es vida, porque sus sueños tienen realidad de cosas vivientes.

El cochabambino es imaginativo, sueña, reproduce, reconstruye, hace propio lo mismo que ve y es emprendedor. Un hombre de negocios emprendedor sueña los negocios. Distingue a los cochabambinos esta manera de ser y en este Carnaval nuestro representante es Oky Chiarella.  Por el contrario, constantemente desacreditamos cualquier viveza maledicente, esa viveza hija de la malicia y que florece en burlas y en tomadura de pelo. La verdadera imaginación es seria y grave, la más honda inteligencia desconoce las burlas hábiles y las habilidades felinas. El vicio que carcome a los pueblos habladores es la envidia, la terrible envidia, compañera inseparable de la vanidad.
En este nuevo Carnaval tengo mucho gusto de esgrimir algunos conceptos de nuestra tierra y de nuestra gente.

El autor es columnista de Los Tiempos.

lunes, 20 de febrero de 2017

Vacaflor gozando de buen humor se refiere "a la orden de Evo" de pedir al Instituto de Estadística que el crecimiento sea del 4.7% algo que no puede ser, porque no depende de un mandato, sino del comportamiento de la Economía. y muestra Humberto los agujeros por los que fluyen los recursos a fondo perdido...

El presidente Evo Morales ha ordenado al INE que haga todo lo necesario para que este año el crecimiento del PIB sea del 4,7%, y no menos, porque él quiere pagar el segundo aguinaldo en su campaña.

Los técnicos del INE, que seguramente lo son, están en un aprieto porque deberán instruir a las computadoras que modifiquen las sumas y restas y terminen dando el resultado ordenado por el presidente. Una operación en que los factores tienen que acomodarse para dar un resultado definido de antemano. 

Esto pone en figurillas también a las empresas estatales. YPFB va a tener que ver cómo evita el pago de $us 160 millones por unos taladros que decidió comprar con sobreprecio, pero que tuvo que desistir, aunque la empresa que ganó la adjudicación dice que no se puede dar marcha atrás. YPFB también tendrá que explicar cómo es que ahora el país está importando gasolina de Brasil, además de la que llega de Chile, porque la producción interna no da abasto, incluso si se descontara el consumo que hacen los autos ‘chutos’. Pero la empresa estatal con mayores problemas será Comibol, que deberá resolver el problema de los robos de mineral en Huanuni que dan una pérdida de Bs 200.000 todos los días, según los cálculos sobre lo que se llevan los ladrones. Peor será cuando se proponga averiguar quiénes son los socios de los ladrones de mineral, porque en ese caso podría pisar muchos callos, con y sin uniforme.

Y deberá vérselas con el ingenio Lucianita, que se instaló después de pagar $us 50 millones, pero que no funciona porque alguien olvidó, cuando se estaba haciendo el encargo, que en Huanuni no hay agua ni siquiera para la población y menos habrá para la planta. Devolver ese ingenio a los proveedores sería un lío. La pesadilla continúa, porque el estaño que se extrae de Huanuni, con la ayuda de los ladrones, porque lo robado es vendido luego a la empresa, debe terminar en Vinto, la fundición que ahora está parada porque no tiene carbón mineral para operar.

Ya se sabe que el carbón no llega porque en noviembre un camión contratado por Vinto fue decomisado en Perú porque llevaba también droga. En fin, que entre la inoperancia, la corrupción y las complicaciones de la ‘industria madre’, la meta del 4,7% será un poco difícil 

viernes, 10 de febrero de 2017

Andrés Oppenheimer es uno de los más leídos columnistas que se ocupa de América del Sur, ahora comenta del Museo de Evo construído en una miserable aldea de 600 habitante casi 250 ninos en pleno Altiplano, al costo superior de 7 millones de dólares "no es el único viaje al Ego de Evo" sostiene. la nota en inglés se puede traducir con Google Traductor inglés, español.


El columnista Andrés Oppenheimer analiza desde el Miami Herald la creación del “Museo de la Revolución” en Orinoca dedicado al primer mandatario, indicando que “no es de extrañar que el presidente boliviano sea burlonamente llamado Ego Morales por sus críticos”.
El columnista Andrés Oppenheimer analiza desde el Miami Herald la creación del “Museo de la Revolución” en Orinoca dedicado al primer mandatario, indicando que “no es de extrañar que el presidente boliviano sea burlonamente llamado Ego Morales por sus críticos”.

Oppenheimer: Morales construyó un museo de 7.1 millones de dólares y ese no es su mayor “viaje al ego”


Nota completa en inglés
Bolivia’s Morales built a $7.1 million museum to himself. That’s not his biggest ego trip
Andrés Oppenheimer
It’s no wonder that Bolivian President Evo Morales is mockingly referred to as “Ego” Morales by his critics: He has just built a $7.1 million museum to glorify his life story. And that may be one of his least scandalous ego trips.
Morales, a Venezuela-backed authoritarian populist who has grabbed near-absolute powers since he was elected in 2005, personally presided over the Feb. 2 inauguration of the museum built in his home village of Orinoca. It is named the Museum of the Democratic and Cultural Revolution, but everybody in Bolivia knows it as “Evo’s museum.”
The modernistic building, built with government funds, exhibits a life-size statue of Morales, portraits of him with world leaders, honorary doctorates from various universities — despite the fact that he never finished high school — soccer shirts worn by him or given to him by famous soccer players, and boyhood mementos including the trumpet he played as a child.
It is Bolivia’s “biggest and most modern museum,” Culture Minister Vilma Alanoca told reporters. Morales himself dedicated the museum with tears in his eyes, proclaiming: “This date will mark history. This museum is the patrimony of all who struggled for the liberation of our people.”
As if it weren’t obscene enough to spend $7.1 million for a self-aggrandizing museum in one of the world’s poorest countries, the village of Orinoca is in a remote area of the Altiplano highlands, and has only 900 inhabitants, of which 90 percent live in poverty, according to a Feb. 3 Associated Press report.
The new museum is only the latest of Morales’ ego trips. Last year, Bolivia’s Ministry of Communications published a book of poems dedicated to the president, written by students and their teachers.
The booklet, titled “The Process of Change in Verse,” came out shortly after the release of a hymn in praise of Morales, written by army officers. It was reportedly played in several military barracks, although the military high command clarified in a statement that it’s not an official song.
In 2014, the ministry of communications distributed a number of copies of a children’s book titled “Little Evo’s Adventures,” glorifying the president’s childhood. The book’s short stories included “Little Evo goes to school,” “Little Evo plays soccer” and “Little Evo and the three-color donkey.”
But Morales’ most scandalous — and important — ego trip is his blatant disregard for the rule of law as he tries to stay in office indefinitely.
According to the Bolivian Constitution, the country’s presidents can only serve for two consecutive terms. But Morales co-opted the Constitutional Tribunal to allow him to run for a third term in 2014, and last year held a referendum to allow him to run for a fourth term in 2019.
Unexpectedly, despite using massive state resources, sending top opposition leaders into exile and writing the referendum’s question in a way that most favored him, 51.3 percent of Bolivians voted “No,” and Morales lost the Feb. 21, 2016, referendum.
Now, Morales is trying to invalidate the referendum claiming that the opposition had won because of false news reports, and is seeking new ways to reform the constitution to be able to run for a fourth term. He was recently quoted by the daily La Razon online as saying — using a soccer analogy — that the 2016 referendum was only “the first half” of the game and that there will be a “second half.”
When asked by reporters whether he’s violating the constitution, Morales repeats the same mantra he started using when I interviewed him when he first ran for office: that his critics are racists paid by the CIA to conspire against Bolivia’s first Indian president and his revolution to restore the dignity of Bolivia’s Indian majority.
My opinion: Baloney. Morales has been playing the race card for too long. It may have sounded convincing to some when he first took office, because Bolivia’s election of an Indian president was long overdue.
But 11 years later, and after repeated violations of the constitution, allegations of massive corruption, repression of his political opponents and ego trips paid for by Bolivian taxpayers, his defense sounds increasingly hollow. Yes, Bolivia may want to elect an Indian leader in 2019, but it’s not Morales.

viernes, 3 de febrero de 2017

200 médicos bolivianos graduados en Cuba están desocupados en Cochabamba. no tienen competencias, porque no homologaron sus títulos con las materias exigidas en Bolivia. es todo un problema. OPINION diario Cooperativo de Cochabamba.

En Cochabamba, hay unos 200 médicos (29 por ciento ) que estudiaron en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en Cuba que en la actualidad están sin trabajar. No tuvieron la misma suerte que 495 (71 por ciento ) profesionales que hoy forman parte del proyecto Mi Salud y prestan servicios en 44 de los 47 municipios del departamento.

Fuentes del programa de Salud Familiar Comunitaria Intercultural (SAFCI) explicaron que de acuerdo al organigrama del área en el que se desempeñan los denominados médicos Mi Salud o médicos ELAM, primero está el Coordinador Nacional SAFCI, luego los coordinadores departamentales y los municipales. En estas tres instancias trabajan médicos bolivianos. Los que estudiaron en Cuba están a cargo de los coordinadores municipales.

La presidenta de la Asociación de Médicos de la ELAM en
Cochabamba, María Nela Pérez Zambrana, dijo que están presentes en todos los municipios, excepto en Cocapata, Independencia y uno del Valle Alto, donde todavía no se inauguró el proyecto Mi Salud.

La formación en Cuba de estos profesionales médicos fue puesta en duda por los representantes del Colegio Médico de
Bolivia, quienes no avalan los títulos de estos becados.

Pérez recordó que Cuba da becas desde muchos años atrás. Sin embargo, entre 2004 y 2005 la convocatoria fue masiva, como no ocurría antes. La profesional agregó que los cuestionamientos que reciben no son recientes y que se intensificaron desde que Ariana Campero, que también es médica ELAM, es Ministra de Salud.

Desde el programa SAFCI informaron que hay un total de 582 médicos en el proyecto Mi Salud. Zambrana precisó que, de ese grupo, los que se formaron en Cuba son 495, distribuidos en 44 municipios.

SIN TRABAJO El proyecto Mi Salud benefició con trabajo a los formados en Cuba, pero no a todos. Zambrana dijo que en
Cochabamba hay alrededor de 200 personas de estos profesionales sin inserción laboral.

“Algunos logran trabajar de forma particular o por contrato en algunas clínicas u hospitales”.

Algunos médicos de este grupo fueron contactados, pero se mostraron susceptibles a entrevistas y evitaron dar información sobre su formación y su trabajo.

Fuentes cercanas a estos profesionales explicaron que “por las trabas” de no poder acceder al campo laboral se da la migración a países como Brasil.

Pérez explicó que varios encontraron mejores opciones fuera de
Bolivia. “Se han postulado para las residencias y han hecho especialidades en otros países también”.

Antes de la inauguración del proyecto estatal Mi Salud, los egresados en Cuba trabajaban a contrato, en centros médicos privados y “cubriendo emergencias” en el hospital Viedma.

CON TRABAJO En todo el país, la mayor cantidad de estos profesionales del área médica está en
Cochabamba y Santa Cruz. Hay menos médicos Mi Salud en Potosí, Tarija, Sucre y Pando, donde son algo más de 100.

La Presidenta de la Asociación de Médicos de la ELAM expresó que hay presencia en los departamentos. Y aunque no están en todos los municipios, sí trabajan en los lugares donde más los necesitan.

EN BOLIVIA La representante de los médicos ELAM recordó que retornaron al país en 2012. El proyecto Mi Salud se inauguró, en El Alto de
La Paz, en 2013. A finales de ese año también se inició en Quillacollo, Cochabamba, con 50 profesionales.

La característica de los médicos Mi Salud es el trabajo “casa por casa”, es decir con visitas a domicilio, priorizando la prevención.

Desde el programa SAFCI informaron que el salario de los médicos ELAM es como el de un médico general, alrededor de 5 mil bolivianos.

La formación de estas personas fue cuestionada por los profesionales que estudiaron en el país. El presidente del Colegio Médico de
Bolivia, Aníbal Cruz, manifestó que el contenido programático, que tuvieron quienes se formaron en Cuba, no es el suficiente para dar la titulación de médico.

Agregó que hay estudiantes que no fueron a la ELAM, bajo el programa de ALBA, sino que fueron distribuidos en distintas ciudades de Cuba.

Organigrama

Los médicos ELAM dependen de los coordinadores municipales del programa SAFCI, que son médicos bolivianos, respon-sables de área.

5.000 Bolivianos

El salario de los denominados médicos ELAM o Mi Salud es el de un médico

general, alrededor de 5 mil

bolivianos. Trabajan en diferentes municipios visitando domicilios con el objetivo de prevenir enfermedades.

Apuntes

Observación

El presidente del Colegio Médico de
Cochabamba, Rolando Herrera, expresó que, en relación a los médicos bolivianos que estudiaron en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de Cuba, es probable que tengan competencias, pero no son oficiales, porque, argumentó, no han sido revalidadas u homologadas mediante un proceso de evaluación en el sistema universitario boliviano. “Entonces, las titulaciones expedidas por el Ministerio de Educación, al parecer, no cuentan con el aval correspondiente a una circunstancia que haga a su verdadera profesionalidad”.

Internado

La presidenta de la Asociación de Médicos de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), María Nela Pérez Zambrana, aseguró que retornaron al concluir la carrera de Medicina y, en
Bolivia, cumplieron con un año de internado, como el que realizan las universidades en Bolivia.

Servicio Social

Pérez agregó que, además del internado, realizaron el servicio social. "Por ser médicos graduados en el extranjero, hicimos seis meses de servicio social". Describió que el Servicio Departamental de Salud (SEDES) les designó a diferentes municipios del departamento.

El proyecto

Luego de realizar el internado y el servicio social, los profesionales médicos formados en Cuba presentaron su currículo al Ministerio de Salud.

"El Ministerio estaba con el nuevo programa del Presidente que es Mi Salud, que es la atención del médico casa por casa".

La presidenta de la Asociación de Médicos de la ELAM defendió el compromiso de los médicos, "sin importar dónde van a trabajar".

Zambrana dijo que estos profesionales aceptan ese trabajo, aunque no todos están incluidos. “Estamos como invitados, quiere decir que los ítemes no son nuestros. Estamos trabajando mientras siga el programa Mi Salud”.