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lunes, 27 de julio de 2015

Guillermo Torres que escribe hace muchos años sobre temas de desarrollo, explaya sus conocimientos cuando trata de la riqueza acuífera de Bolivia, a ser tomada en cuenta como una extraordinaria fuente de riqueza y energía incomparable

Se sostiene que si hubiera una guerra mundial en este siglo, sería por el agua.  El agua es vital, de donde se deduce la extraordinaria importancia del agua dulce en Bolivia. Un informe muestra objetivamente que el río Madera tiene una cuenca de drenaje que abarca el 60% del territorio nacional, prácticamente todos los departamentos, exceptuando Tarija. El caudal promedio anual es de 17.000 metros cúbicos por segundo que representa el 96% del escurrimiento anual de la superficie en Bolivia.  Sin contar lo que viene a significar el caudal que va hacia la cuenca del Plata, o sea lo que corresponde a los ríos Paraguay y Pilcomayo al sur del país y sin contar un menor caudal, por supuesto, de las aguas que se desplazan por el occidente hacia la cuenca del Pacífico.

El informe de referencia plantea que el potencial hidroeléctrico del río Mamoré-Madera, entre Guayaramerín y Abuná está estimado en 43.000 GWh (Giga Watts hora) por año, equivalentes a 21 (TCF) trillones de pies cúbicos de gas natural que serían necesarios para producir la misma cantidad de energía en 50 años.  En otras palabras, este potencial hidroenergético de esta parte del territorio superan las reservas probadas de gas natural como equivalente. 

El mercado natural para el uso y aprovechamiento del recurso hidroeléctrico es indudablemente el Sistema Interconectado del Brasil que demandará los próximos 10 años algo más de 5.000 MW (mega watts) por año y demandas de energías adicionales del orden de 30.000 GWh((Giga Watts hora) por año.
Este informe describe el potencial hídrico e hidroeléctrico del río Madera, un detalle sobre los mercados, la importancia de la navegabilidad y la comparación entre la legislación brasileña y la legislación boliviana sobre el aprovechamiento de recursos hídricos e hidroeléctricos y la navegación fluvial.

La experiencia del proyecto binacional de Itaipú entre Brasil y Paraguay nos da un parámetro de referencia interesante para definir con claridad la defensa de los intereses de Bolivia, en el desarrollo del aprovechamiento de las aguas dulces del país. 

En función de todo lo anterior, reconocemos que somos un país de menor desarrollo relativo  en Sudamérica, sin embargo, precautelando primero la integridad de nuestro territorio y el dominio de nuestros recursos naturales renovables, estamos en la obligación de generar una atención prioritaria legislativa del Poder Ejecutivo a la multiplicidad de temas afines al desarrollo y aprovechamiento de este valioso potencial hídrico, en estricta sujeción con el interés económico y estratégico de estos recursos, para establecer el marco jurídico nacional, binacional e institucional que respondan coherentemente a los altos intereses nacionales.

Este tan importante asunto nos muestra la imperiosa necesidad de pergeñar una política adecuada de energía hidroeléctrica para el país, dado el potencial extraordinario para el uso de las aguas y su aprovechamiento, tendiente a plantear a largo, mediato y próximo plazo la necesidad de implementar proyectos energéticos, navegabilidad, control de inundaciones evitando en lo posible impactos ambientales que vayan en contra de la ecología y la sostenibilidad de nuestra naturaleza.

La comparación de generar electricidad mediante combustibles a precios actuales internacionales a todas luces muestra la necesidad de implementar un política agresiva para la generación de esta energía.   Esto no fuera posible si consideramos que toda promoción y venta de energía fundamentalmente requiere una decisión política.

El autor es ingeniero geólogo y administrador de empresas.
jgtorrezgo@gmail.com
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