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martes, 15 de septiembre de 2015

Carlos Miranda vuelve a lamentar que siendo casi la hora de negociar nuevos contratos para la venta de gas natural BOLIVIA no tenga nada que ofrecer en cuanto no tiene reservas probadas de GN que pudieran servir de garantía para tales contratos de los que depende la economía nacional. se ha perdido 10 años explotando pozos encontrados en tiempo de Goni y de Paz Zamora. la inversión cuantiosa hasta hoy está perdida.

Lo siento estimado lector, el  título de este trabajo no es para anunciar ni predecir que el precio del petróleo llegará a 100 dólares por barril, sino para informarle que a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) le está costando 80 dólares descubrir un barril de petróleo.
Los datos oficiales de YPFB muestran que en los últimos 10 años se han destinado cerca a 1.600 millones de dólares para exploración, y que  lo único que se tiene para mostrar es el  descubrimiento de supuestos 28 millones de barriles de petróleo en la culminación norte del campo Boquerón, ya existente.
Habiendo transcurrido prácticamente 10 años del manejo de la industria petrolera nacional por parte de autoridades nombradas por el actual sistema de Gobierno, los rendimientos obtenidos por YPFB son pésimos. Si no hubiera existido Boquerón habrían sido desastrosos. Sería muy difícil encontrar una compañía petrolera que hubiese utilizado 10 años y 1.600 millones de dólares para descubrir un barril de petróleo a 80 dólares y nada de gas.
Parece que la alta dirección de YPFB no ha llegado a comprender la naturaleza de la empresa, cuyo manejo se le ha confiado. Ahora se ve con claridad que ha sido dirigida políticamente para ser una agencia recaudadora de los ingentes ingresos por exportación de gas, descubierto en gestiones anteriores. Lo menos que se esperaba era que repongan las reservas exportadas.
Los resultados obtenidos por la estatal petrolera en exploración son las peores señales para atraer inversión extranjera en el sector, porque parecerían mostrar lo difícil y costoso que es descubrir nuevos campos en el país.
Sumando lo anterior a la falta de seguridad jurídica y los precios internacionales del petróleo, a menos de 50 dólares el barril, se llega al resultado de que Bolivia no es nada atractiva para inversión privada en exploración de hidrocarburos.
El descubrimiento de los supuestos 28 millones de barriles de petróleo en la culminación norte del campo Boquerón es muy encomiable, pero no es el resultado de una típica labor exploratoria. El campo Boquerón ha sido descubierto el siglo pasado y está en producción.
Lo que se ha logrado actualmente, a través de una labor muy profesional y prolija, ha sido establecer la culminación norte del campo y su posible contenido de petróleo. Felicitaciones a los profesionales involucrados. Lamentablemente, la refinación de la totalidad de la futura producción de Boquerón norte tan sólo alcanza para cubrir un tercio de nuestra actual importación de diésel.
Ante los reclamos por falta de exploración, la anterior administración de YPFB admitió, el 2010, que se había destinado sólo 17 millones de dólares y que el 2011 se destinarían 340 para este efecto.  Desde ese momento parece haberse desatado una sorda competencia con la inversión privada anterior.
Las empresas privadas, de 1997 a 2004, han invertido 1.630 millones de dólares, logrando descubrir dos decenas de TCF de reservas de gas en siete megacampos.
Tratando de dar la impresión de una masiva exploración, el 2014 YPFB anunció la perforación de 18 pozos exploratorios el 2015. Por lo visto, ignora que si no explora con ofensivas totales; la exploración es un proceso en el cual los resultados obtenidos alimentan los futuros y así sucesivamente. La actual administración se adhirió a ese programa y probablemente ha influido en la legislación que permite la exploración en áreas protegidas, indicando que ingresará a siete de ellas. Medida desesperada con un alto costo político.
Por otro lado, aparentemente postergando la perforación de los 18 pozos exploratorios, YPFB indica que está utilizando la totalidad de los fondos para labores básicas de exploración para definir futuras ubicaciones de perforación.
Siempre he sido optimista sobre el contenido de hidrocarburos en nuestro territorio. Estoy seguro que los últimos  1.600 millones de dólares mal invertidos en exploración serán recuperados con creces en el futuro.
Lo que sí constituye un error gravísimo es haber perdido 10 años sin tener reservas nuevas para negociar los contratos de exportación de gas y de comercialización de productos industrializados. Lamentablemente ese terrible error lo sentiremos en las mesas de negociaciones de esos contratos que ya están próximos.
El autor es ingeniero petrolero.
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