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lunes, 18 de enero de 2016

cuando tratamos PROYECTOS en este sitio, no nos referimos sólo a los de Cochabamba, sino a los que hacen con Bolivia, por tanto, como en el caso presente con el Tren Eléctrico de Santa Cruz. El Dia propone.

Con la reciente llegada del viceministro Federal de Transporte, Construcción y Desarrollo Urbano de Alemania, Rainer Bomba, encabezando la delegación extranjera que de inmediato comenzó a abordar con su contraparte boliviana los alcances de los proyectos de transporte masivo para Santa Cruz, se da paso a una singular etapa de obras para la capital oriental, el departamento y el país. En efecto, se perfila en el horizonte no solo la posibilidad cierta de un tren urbano metropolitano, que de suyo contempla un sistema de transporte mucho más amplio, sino también de otras obras clave como el tren bioceánico y la incursión alemana en áreas de producción y energía.
 
Sin embargo, es el tren urbano el que concita la atención. Por una parte porque el Gobierno ha asegurado su financiamiento con la disponibilidad de 750 millones de dólares. En segundo lugar, porque con este nuevo sistema masivo de transporte público se pretende resolver los problemas de transporte urbano de la capital cruceña, agobiada por un tráfico vehicular caótico y sin aparentes visos de solución. Además, Alemania está cumpliendo  puntualmente el convenio de cooperación binacional recientemente suscrito. Una muestra es la frondosa delegación técnica -veinticinco personas altamente calificadas- con representantes de empresas especializadas en el área de los ferrocarriles
 
El meollo del asunto es que las decisiones que se tomen -es decir, el proyecto de tren urbano que se apruebe- afectarán sin vuelta de hoja la infraestructura vial de la capital y el modo de vida de sus habitantes. Se ha insinuado que Santa Cruz se perfila como un centro neurálgico del transporte regional, por lo que el proyecto elegido deberá contemplar esa visión de futuro y sopesar sus efectos a corto, mediano y largo plazo. Las decisiones técnicas se centrarán en las ventajas y desventajas de un tranvía urbano frente a un tren eléctrico metropolitano. Sin duda, proyectos diferentes y de distinto costo e impacto para una capital que no termina de resolver sus problemas más básicos.
 
Desde esa perspectiva, el proyecto del tren urbano invita a soñar, pero también induce a una reflexión profunda sobre sus supuestos beneficios. Se han visto tantos esfuerzos en vano en el duro intento de resolver el problema del transporte urbano, que los nuevos proyectos se miran con desconfianza. Pero este nuevo emprendimiento binacional invita a creer. El solo hecho de que la delegación germano-suiza incluya representantes de empresas expertas en construcción de ferrocarriles, equipamiento, servicios y mantenimiento, además de sistemas de comunicación de trenes, con enorme experiencia y credibilidad, alienta no solo esperanzas, sino también las grandes y justas expectativas.
 
En todo caso, se están dando los primeros pasos con amplia participación técnica local y nacional, además de la germano-suiza, lo que ha motivado sendas expresiones de satisfacción de autoridades y ciudadanía respecto a la cuasi certeza de contar con un tren urbano moderno y con amplias posibilidades de ampliar su cobertura de servicios. No obstante, todavía no se sabe la cuantía de recursos que demandará el proyecto elegido, y de qué manera afectará o resolverá el complicado flujo vehicular de la ciudad, donde el sector transporte público no termina de dar un servicio de calidad y eficaz, ofreciendo, por el contrario una imagen negativa. ¿Será el tren urbano una solución conveniente?.
Se ha insinuado que Santa Cruz se perfila como centro neurálgico del transporte regional, por lo que el proyecto elegido del tren urbano deberá contemplar esa visión de futuro y sopesar sus efectos a corto, mediano y largo plazo.
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