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jueves, 17 de abril de 2014

factores para la derrota evista: 1) derrota en judiciales, 2) derrota en Beni, 3) derrota en Censo, 4) indígenas contrarios (TIPNIS) 5) intención de voto por debajo de estimaciones. Carlos Cordero profundiza su diagnóostico

El presidente Evo Morales se ha impuesto a sí mismo y a sus colaboradores el desafío de lograr el 74% de los votos válidos en las elecciones de octubre de 2014. Esto significa incrementar en diez puntos porcentuales la alta votación obtenida en 2009 (64,2%), incluidos los votos de los bolivianos residentes en el exterior.


Los estrategas del MAS vienen haciendo esfuerzos para respaldar al candidato-presidente y confían en la entrega masiva de obras de infraestructura para intentar cambiar la indiferencia y el desencanto del elector respecto del partido de Gobierno. Muchos militantes confían en la segunda relección, incluso es frecuente encontrar análisis y a comentaristas que dan por descontado el triunfo electoral del binomio Morales-García Linera, en estricta coincidencia con la propaganda oficial que intenta revertir un escenario adverso, producto de todos los desaciertos cometidos en el ámbito de la justicia.


Colocando distancias con las expectativas presidenciales y con aquellos análisis afines al Gobierno, en las próximas elecciones se producirá la primera gran derrota electoral del MAS.


Los siguientes hechos y argumentos provocarán la debacle electoral: 1) el partido de Gobierno perdió las elecciones judiciales de 2011 y es directo y único responsable de la profunda crisis que vive la justicia boliviana; 2) el MAS perdió las elecciones para gobernador en el departamento de Beni; 3) el censo arrojó que el 58% de los bolivianos no se adscribe a ninguna etnia en particular, con lo que se quebró el mito de que Bolivia es un país mayoritariamente indígena, además de constituir una expresión ciudadana de protesta en contra del Gobierno; 4) el movimiento indígena originario campesino está dividido; 5) la intención de voto, después de dos periodos constitucionales, nueve años de gestión y entrega de obras, se mantiene en las encuestas por debajo del 45%, 30 puntos por debajo de la expectativa presidencial del 74%.


Incluso la legítima aspiración de los bolivianos de recuperar nuestra cualidad marítima ha sido politizada a favor de la candidatura oficialista y ni siquiera dicha manipulación mejora significativamente la intención de voto a favor del Gobierno central.


Lo único que podría otorgar la victoria al oficialismo es el voto de los bolivianos en el exterior. Pero si pierde dentro del país y gana fuera, será una victoria pírrica. Ya sabemos lo que sobreviene cuando la victoria electoral no tiene legitimidad
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