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domingo, 1 de febrero de 2009

limpiando la casa? se pregunta El Deber y se responde analizando la conducta de Santos Ramírez el más grande ladrón que se las da de originario puro!


Hasta que finalmente el Presidente de la República se decidió a tomar el toro por las astas, destituyendo a uno de sus más cercanos e influyentes colaboradores para evitar nuevas salpicaduras de corrupción sobre su investidura. Fue poco después de que adquiriera el efecto de un terremoto el escándalo que destapó la violenta muerte de un empresario tarijeño asesinado a sangre fría en la ciudad de La Paz, tras una truncada y maloliente transacción económica en la que supuestamente estaría involucrado el ‘hermano’ de don Evo, Santos Ramírez, ex presidente de YPFB.A Morales se le hizo imposible sostener a Ramírez al frente de la estatal petrolera, sin correr el riesgo de un descrédito mayor de su gestión, comprometida desde sus inicios en la lucha para lograr una ‘corrupción cero’ en el país.

Y es que el jefe de Estado había dado a los bolivianos al menos una expectativa para interrumpir la cadena histórica de corruptelas que tanto daño ha ocasionado a Bolivia y que tantas fortunas sospechosas ha logrado gestar, vergonzosamente en beneficio de algunos y para perjuicio de muchos.Por eso es que el mandatario tuvo que volver sobre sus pasos después de haber ratificado el viernes su confianza en Ramírez, el segundo hombre del Movimiento al Socialismo, uno de los fundadores del ‘instrumento político’ y compañero de Evo en el Congreso.

Los graves indicios de corrupción en su contra fueron determinantes para que el maestro rural, que llegó nada menos que a la titularidad de YPFB, fuera echado del cargo. Al mismo tiempo, se dispuso el envío de policías a todas las oficinas de Yacimientos para que no se adulteren posibles evidencias que serán necesarias para profundizar las investigaciones, para que, esta vez, tratándose de un caso gordo, lleguen a algún puerto y no se diluyan en medio de cortinas de humo, como las que, por ejemplo, se tratan de tender sobre el escándalo de los 33 camiones de contrabando en Pando y que implica a otro hombre fuerte de Morales, el ministro Juan Ramón Quintana.

No pudo, el jefe de Estado, disimular su desazón ni sus lamentos con la caída en desgracia de Santos Ramírez, aunque pesará sobre su conciencia no haber prestado oídos a las voces de los expertos en hidrocarburos, que desde hace años le han advertido que con improvisados y sueldos bajos es imposible hacer buena letra en YPFB. Ahora, Morales parece decidido a ‘limpiar la casa’ pero también sería importante ‘amueblarla’ con gente experimentada, capaz y honesta.

La nacionalización de los hidrocarburos ha sido bandera política y electoral del Gobierno y actualmente el proceso está en entredicho, con las presuntas coimas cobradas por el defenestrado mandamás de Yacimientos. A ver hasta dónde llegan las investigaciones y qué tan resuelta es la determinación de barrer la basura que ensucia la casa.
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