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sábado, 19 de febrero de 2011

nadie que no lo haya visto podrá creer la forma rpmiscua, infecto contagiosa, extrema pobreza de las cárceles boliviana. La Prensa: patética crónica!


Cárcel: Ratones, cucarachas y palomas asolan el reclusorio, cuyos internos sufren dolencias infectocontagiosas de todo tipo. A l colapso del sistema de alcantarillado que todavía no ha sido resuelto en el penal de San Pedro, se suman las enfermedades infecciosas que padecen los internos y las colonias de cucarachas, ratones y palomas que pululan en todo el recinto penitenciario. Los delegados de la población penal dicen que alrededor del 40 por ciento, o sea casi 800 reos, sufre tuberculosis o infecciones. Las caries dentales son muy comunes y lo único barato son las extracciones, pues el adolorido sólo debe pagar cinco bolivianos por la anestesia. LA BUROCRACIA. Cuando un interno se siente mal y necesita atención médica, debe hacer un trámite que, si la recarga procesal de los juzgados lo permite, demora entre seis y 15 días. Debe dirigir un memorial firmado por un abogado al juez, para recibir la autorización de traslado al Hospital General, pero el enfermo debe cubrir los gastos de atención. Si no tiene dinero, sólo tiene un camino: aguantar el dolor. LAS PLAGAS. Aproximadamente hace un mes, el penal fue fumigado por orden de la Dirección General de Régimen Penitenciario. Uno de los representantes de los internos admitió que esa tarea permitió eliminar a mucho más de la mitad de las cucarachas que pululan en todos los sectores del penal. Sin embargo, esa fumigación no alcanzó a la segunda plaga que asola a la cárcel: los ratones que anidan en los entretechos de la vetusta construcción y en los gruesos tapiales del perímetro. En los entretechos, los roedores se unen a las palomas, que son la tercera plaga. Uno de los reos dijo que “las palomas son como ratas del aire. Destrozan todo, ensucian, taponan canaletas y causan problemas de todo tipo”. Y si muere algún animal, la fetidez se hace insoportable hasta que sus restos se descomponen por completo. Sanidad sólo tiene 5 camas Debajo de una escalera, que está a punto de desplomarse y que ha sido apuntalada con escombros, se encuentra el sector destinado a Sanidad. Es un ambiente de unos 25 metros cuadrados, en el que hay cinco camas que reciben a los enfermos. Un sacerdote italiano que prestaba servicios pastorales en el reclusorio llevaba medicamentos y los guardaba en la capilla. Cuando un reo llevaba una receta, el religioso le entregaba, sin cargo, los fármacos. Pero fue enviado a otra misión y desde entonces sólo hay una forma de conseguir medicinas: mandar a comprarlas, para lo que se necesita dinero. Si el enfermo es pobre y no tiene familiares que lo apoyen, sólo le queda soportar el malestar o morir. En el ambiente de Sanidad no hay posibilidad de aislar a un infectocontagioso de un interno que resultó herido en una reyerta o alejar a un paciente seropositivo de un tuberculoso. En marzo del año pasado, se había comprobado la existencia de 17 internos portadores del virus de la inmunodeficiencia humana o desarrollaron el sida. El Consejo de Delegados se reunió ayer con autoridades de Pastoral Penitenciaria de la Iglesia Católica, que se comprometió a volver a gestionar el donativo de fármacos para distribuirlos gratuitamente entre la población penal, bajo prescripción médica. Para destacar El penal de San Pedro entró en funcionamiento en 1895. Su capacidad original es de 300 reos. La cárcel debió ser un panóptico, vale decir, tener una torre central para observar el recinto. Esta torre de vigilancia nunca fue construida y, hace tres años, hay atalayas en los cuatro costados. El próximo martes será entregado el Centro de Rehabilitación de Kalauma, Viacha. 150 reos de entre 18 y 21 años serán derivados a ese centro para prepararse para su reinserción. El Gobierno tiene un plan para construir un penal con capacidad para 2.000 personas en La Paz. Un interno dijo que pese a la suciedad y los problemas, la penitenciaría da ciertas facilidades. La ventaja es que, por estar en pleno centro, los reos pueden recibir ayuda en todo momento. “Hay peligro de infecciones” “El hecho de que el sistema de alcantarillado esté en tan malas condiciones y afecte a la cocina debe obligar a que de inmediato las autoridades penitenciarias dispongan que no vuelvan a prepararse alimentos, al menos en ese sector. Todas las personas que consumen esa comida están expuestas a ingerir las bacterias que viven en las alcantarillas, y si alguien tuviera una herida, por pequeña que sea, corre el peligro de sufrir una severa infección. Hay que aislar esa zona de inmediato y drenarla. Por otra parte, no creo que, como dicen los delegados, haya alrededor de 800 afectados por tuberculosis. Los enfermos deben recibir tratamiento inmediato, porque si el paciente no se medica en el plazo de seis meses, genera resistencia y la curación es imposible. Además, con el hacinamiento, el contagio haría estragos. Ahora bien, la presencia de cucarachas, ratones y palomas, que si bien tienen ácaros y parásitos y estos animales no son domésticos, no afectan directamente a los humanos. Felizmente en La Paz no se presentaron casos de fiebre bubónica u otras afecciones causadas por estas especies en otros ecosistemas”. Ricardo Pérez Aliaga / Médico cirujano (Imagen de un preso que descansa. seis personas duermen en ese agujero de la Cárcel de San Pedro en La Paz, Bolivia)
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