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sábado, 12 de enero de 2013

percepciones sobre el nuevo sistema de recojo de basura en la ciudad con carácter experimental.


Lo que parece complicado es que la gente se acostumbre nuevamente al paso de los camiones y a los horarios, una vez que acudir a los contenedores resultaba cómodo y funcional.

Una definición aceptada en relación a los servicios públicos es que éstos son aquellas actividades que posibilitan la vida de las personas y para lo cual se tienen que desarrollar una serie de planes técnicos y administrativos puestos a disposición de la comunidad. Los servicios públicos son esenciales para el desarrollo de sus habitantes y por ello los ciudadanos pagan una serie de tributos que se traducen en impuestos y tasas.

Los servicios públicos no tienen un sentido de empresa, es decir, que cuando la alcaldía los brinda en estricta sujeción a su responsabilidad no debe hacerlo pensando en una empresa de lucro. Entre los servicios públicos indispensables en una ciudad está el recojo de la basura y el tratamiento de los desechos en un botadero.

Como todos conocen el problema de la basura es uno de los más complicados en su atención y en sus soluciones, principalmente en aquellas grandes urbes donde la población experimenta índices de crecimiento demográfico, aunque en realidad, la problemática está siempre en relación proporcional a su población y a la capacidad organizativa y de servicios que puede prestarse en esta materia.

En Cochabamba el asunto de la basura es un tema pendiente en cuanto a soluciones técnicas y de atención del servicio en el circuito que debe culminar en el tratamiento de los desechos. Por ahora, queda en suspenso el problema del botadero de la zona de K’ara K’ara. 

La alcaldía acaba de inaugurar varios camiones recogedores de basura que pretenden atender de la manera más eficiente posible las necesidades de la población para la eliminación de la basura domiciliaria. Durante varios años el recojo de basura estuvo a cargo de camiones que trabajaban con los contenedores zonales o barriales donde la población depositaba a cualquier hora del día o de la noche los residuos, sin necesidad de esperar el carro basurero.

Con el servicio de los nuevos camiones se volverá al antiguo sistema en que los vecinos deben esperar al camión y al sonido de la campanilla en horarios establecidos y en turnos que también han sido señalados. Habrá que ver cuáles serán los resultados de este sistema que no es nuevo en nuestro medio principalmente respecto a la reacción de los vecinos en adecuarse al horario de tránsito de los camiones basureros. El plan contempla que los vecinos seleccionen previamente en bolsas la basura orgánica e inorgánica, algo que de todos modos requiere educación.

Lo que parece complicado en una primera etapa es que la gente se acostumbre nuevamente al paso de los camiones y a los horarios, una vez que el hábito de acudir a los contenedores, resultaba en criterio de muchos más cómodo y funcional.

El trabajo de los camiones basureros nuevos y con tecnología moderna sin duda que será de gran ayuda para la atención de este servicio público y su éxito dependerá de la planificación diaria responsable, pero también en el decurso del mismo se tendrá que ver la realidad concreta que se presenta entre los vecinos y las necesidades que demandan. Lo óptimo habría sido que en las innovaciones del nuevo equipo de vehículos se contemplen también algunas posibilidades de combinar el sistema de los contenedores con el nuevo servicio.

Las experiencias diarias serán un buen referente para conocer cuál es el comportamiento de la población y en esa medida realizar ajustes al actual plan e incluso realizar las rectificaciones correspondientes. Una planificación adecuada y acorde con la realidad y la cooperación vecinal pueden mejorar este servicio público.
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