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lunes, 20 de enero de 2014

aunque el tono resulta "algo ingenuo" hace bien El Deber en plantear "elecciones limpias" hace ver que todo el resultado está en manos del Supremo Electoral. no lo dice, pero útil comparar los tiempos cuando Huáscar Cajías lo presidió. qué autoridad. qué pulcritud. que limpieza electoral. sin una mancha. atento como estuvo su presidente a la menor falla.

L a enorme desconfianza que provoca en buena parte de la ciudadanía el Tribunal Supremo Electoral (TSE) hace que los futuros electores se pregunten si su voto será respetado o si a la hora del sufragio deberá sentirse burlado. No es nuevo el temor de que las elecciones fijadas para el mes de octubre vayan a ser viciadas de parcialidad. La duda se expande porque el propio tribunal se encarga de entrar en contradicciones, como ha sido aquello de cuándo debe iniciarse la campaña electoral, en instancias en que la población está abrumada de propaganda oficialista ante el silencio del TSE y, aún peor, ante unas interpretaciones que se podrían calificar de pueriles.

Habrá que esperar la reacción del Tribunal luego de que admitió las demandas contra el MAS por haber iniciado anticipadamente su campaña electoral. En el curso de la presente semana la opinión pública debería conocer qué resuelve el TSE sobre el particular.

Las dudas nacen con la propia conformación del TSE, porque no es fácil convencer al electorado independiente de que todos sus miembros gocen de una total autonomía para ejercer sus funciones y que, peor, no tengan ataduras y compromisos con el Gobierno desde el momento de su designación. O el TSE ejerce sus funciones con firmeza y sin tibiezas con el oficialismo, o, de lo contrario, mucho antes de los comicios venideros, se multiplicará un malestar que pondrá en duda su legitimidad. Eso sería deplorable hasta para el propio candidato oficial.

Es necesario que todos los partidos, alianzas políticas y agrupaciones tengan certeza de que sus esfuerzos no serán escamoteados. Ya es suficiente ventaja para el partido gobernante con la masiva propaganda –entrega de obras dice el Ejecutivo– que, a costa del Estado y de contribuciones ‘voluntarias’ de empleados públicos, está realizando.

El TSE debería, como en toda democracia, abrir un espacio de debate entre las fuerzas en busca del poder. Si el presidente Morales habla de gobernar de cara al pueblo, creemos que también sería importante que piense en debatir de cara a ese pueblo. Por encima de estrategias electoralistas, el debate de ideas es fundamental en todo sistema de derecho
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La última experiencia de las elecciones presidenciales en Venezuela denota que sin una autoridad electoral imparcial, es prácticamente imposible que la oposición pueda ni remotamente vencer en las urnas. Es de esperar que en Bolivia la situación sea distinta aunque los augurios al respecto no son buenos

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero
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