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jueves, 9 de octubre de 2014

Kanata existe para buscar y asumir soluciones como el del medio ambiente tan ligado a la basura y su tratamiento. Cochabamba es un mal ejemplo de soluciones que no se asumen y dejan para después...y después...



La solución es una planta de incineración

Mauricio Aira



Con aplomo Los Tiempos ha vuelto a recordar que la basura continúa siendo el problema número uno de la ciudad de Cochabamba. Ha recordado que hace por lo menos 15 años que continúa el pugilato entre autoridades municipales y los vecinos de K’ara K’ara que han convertido en una rutina sus planteamientos para cerrar el depositario de los desechos sólidos y siempre terminan cediendo a la incapacidad del municipio que termina pidiendo un nuevo plazo para satisfacer al vecindario.

Técnicos de organismos internacionales y estudiosos de la San Simón, están de acuerdo en un planteamiento coincidente de construir una planta de incineración de ciertas características que justifiquen su costo y la urgencia de acometer la empresa, que sin embargo del ofrecimiento de países interesados en vender su producto y transferir la tecnología para su funcionamiento, no ha sido asumida por la Municipalidad, ni siquiera por la Mancomunidad Kanata que tiene el potencial necesario para asumir su financiamiento.

Necesarias son unas frases para explicar la contundencia de esta solución. Preguntado acerca del asunto que me interesaría estudiar respondí de inmediato. Soluciones al tema de la Basura en Cochabamba, para lo que recibí el soporte indispensable para el estudio teórico primero y luego sendas visitas a varios países incluyendo México, Dinamarca, Suecia y Bolivia para analizar “in situ”  las maneras de resolución del problema común. La administración de los desechos sólidos domiciliares. El resultado fue presentar un boceto del estudio de las Alcaldías de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz en 1995 cuando ninguna de ellas reunía la primera condición, producir basura arriba de las 600 toneladas/dia que justificase la adquisición de una planta de tamaño mediano que rayaba en los 25 millones de dólares. La Paz sin El Alto tenía la mayor producción, aunque uno de los munícipes me ofreció argumento brutal  ¿una planta? Para qué, ¡si tenemos al  Choqueyapu que es  ¡nuestro mejor barrendero!

Hoy en día las condiciones han cambiado para bien porque existe potencialmente la capacidad económica de hacer frente al gasto, por la mayor producción de desechos, para mal, porque dia que pasa, como lo advierte Los Tiempos por enésima vez, las consecuencias para el medio ambiente son desastrosas, próximas a ser dramáticas por su incidencia en la salud pública y la preservación del capital humano primera obligación de todo municipio.

Kanata tiene el potencial en sus manos para asumir una solución global que contemple el recojo de los desechos, su primera selección por los vecinos, el transporte, la deposición y finalmente el vaciado en los calderos de incineración que darán por resultado, la producción de energía en forma de fluido eléctrico y de piedrecillas que en otras partes se utilizan como ripiado en la construcción de carreteras. Si bien de alto precio inicial que se habrá elevado hasta los 50 o más millones de dólares, el costo de mantenimiento es ostensiblemente bajo. Una planta automatizada que funcione 24 horas durante 365 días, requiere de unos pocos técnicos para su operación, aunque en la tarea previa de recojo y transporte, tomando en cuenta el elevado volumen superior a un mil toneladas diarias, se incrementa la necesidad de personal.

La capacidad de pago de Kanata permitiría su financiamiento precedida por una convocatoria internacional primero a una Consultoría especializada, de amplia experiencia y mejor solvencia de modo que se eviten fiascos como el de Mutún o Misicuni y si se quiere Karachipampa, eso sí, no existe una empresa que pudiese pactar la entrega de la Planta “llave en mano” como ha ocurrido con el teleférico de La Paz, puesto que la empresa austriaca que asumió la operación del sistema durante el tiempo que tomará el retorno del capital invertido.


La pregunta obligada.  ¿A qué espera Kanata asumir la planificación del negocio más importante de la mancomunidad?  Se dirá que el tiempo propicio será después de la elección municipal prevista para marzo, de acuerdo, aún cuando la etapa de planificación y preparación podría arrancar en lo que resta del año salvo que “los duendes de la ciudad” estén moviéndose en las sombras para posponer una vez más una solución acorde al tamaño del problema.

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