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lunes, 7 de septiembre de 2009

el verbo de Centa Reck denota de nuevo alegría, optimismo, confianza en el hombre boliviano al comprobar que la oposición cumple y cambia con miras ..


La oposición ha dado en escasos días grandes pasos hacia un cambio de timón. Este es el momento que el MAS temía y está llegando sin que nadie lo hubiera previsto. A pesar de todos los esfuerzos que se han hecho desde las filas del oficialismo para disgregar la posibilidad de un frente opositor, de los esfuerzos evidentes que se han hecho para fraccionarla hasta dejarla en astillas, o por hacerla aparecer incapaz, y por último por dejarla en estado y condición de coma funcional, observamos que ha emergido una oposición que comienza a dar muestras de un avance sustancial en cuanto a formar un bloque que puede pasar por sobre los intereses fraccionados para consustanciar un frente capaz no sólo de cambiar sino de cumplir lo que se le adeuda a nuestro país.

Bastó que surgiera una candidatura que planteara la reivindicación real de derechos y libertades que han sido vulnerados durante la presente gestión de gobierno y que permanecieron impunes y en aumento bajo la mirada esquiva, distraída o en algunos casos hasta permisiva de quienes deberían haber exigido que nuestro país no cayera en tamaño deterioro de los derechos humanos y de la institucionalidad, para que renacieran las esperanzas en el ánimo de los ciudadanos que sienten el flagrante peligro de que se siga distorsionando la democracia.

Lo cierto es que más allá de los embates y las amenazas se ha reconfigurado un frente opositor al actual régimen que deberá dar lo máximo de sí para enfrentar la presente gesta eleccionaria y prepararse para después del momento eleccionario a fin de cumplir la tarea de llevar a cabo un cambio de timón que le asegure a Bolivia retomar a la democracia y a la vigencia plena de libertades y derechos.

Sabemos que el gobierno hará las de Caín para tratar de frenar este proceso que ya se ha iniciado, pero también existe la gran expectativa de que el frente que se está organizando sepa afrontar todas estas situaciones con una adecuada capacidad de gestión y en una verdadera cruzada para capear con principios y valores lo que se intentará destruir con mañas, fuerza y en algunos casos incluso con acciones ignominiosas.

Para aquilatar hasta donde es capaz de llegar el gobierno en su posición violenta tenemos lo que acaba de ocurrir con la prensa, a la que se la acaba de atacar incluso con balas, situación que además de inadmisible es tremendamente preocupante y un indicador insoslayable de que el gobierno en realidad nunca ha apostado a que el voto defina en la gesta electoral y que este sólo le sirve de argumento, de pantalla y que intentará seguir haciendo de las suyas haciendo que el presente proceso electoral se convierta en realidad en un proceso en el que se echen mano de recursos para pasar por encima de todos los principios democráticos a fin de llegar al poder del peor modo posible, incluso pisoteando no sólo las libertades sino los principios más elementales a los que deben ceñirse las prácticas de poder.

Mientras la oposición se reconecta, se ensambla, busca sacar sus reservas morales y sus fuerzas vivas, el oficialismo no duerme ideando traslados de votantes, persecuciones judiciales y para seguir pasando sobre la justicia y preparándose para tomar el poder con engaño, con dolo y con desconocimiento de leyes y derechos.

De todas maneras nuestro país sabe que más allá de todas estas insensatas maneras que hacen al acaparamiento del poder, Bolivia tiene que hacer cambios sustanciales, tiene que plantear igualdad, equidad, inclusión social en plena vigencia del Estado de derecho y en pleno uso de libertades.

Este es el reto del momento, un momento en que podemos comenzar a ver que la oposición cambia y se inviste de nuevos bríos. Este es un planteo sustancial que no debe pasar desapercibido para quienes siguen apostando a cumplir con un verdadero proceso de cambio, pero siempre y cuando estos cambios se hagan dentro de reglas claras de democracia.

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