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viernes, 25 de septiembre de 2009

Palo Santo fustiga la forma simplona, ignorantona y absurda de don Evo de actuar a nombre del Estado. butacas vacías quedaron en la Sala ONU


Nuevamente fuimos testigos de una intervención del presidente Evo Morales ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y como era de esperarse es poco lo provechoso que el país puede rescatar de ella. Como es su costumbre, Evo asumió la posición de “indio discriminado” en una actitud que es vista cada vez más como una simple pose.

También mostró de manera descarnada que no existen políticas claras, en cuanto se refiere a un tema de fundamental e histórica importancia para el país como la reivindicación marítima.

Vayamos por partes. “Siento que un negro discrimina a un indio” dijo Evo ante la incredulidad de todos los presentes en la Asamblea que no podían concebir que un tema tan complejo como las relaciones internacionales pudiera ser reducido a un límite tan estrecho como el de los prejuicios raciales y personales porque su alusión estaba claramente dirigida al presidente de los Estados Unidos, Barak Obama.

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La capacidad de superarse a si mismo a la hora de decir sandeces es inagotable en nuestro presidente. Supone que los cuestionamientos del gobierno de Obama a su política antidroga (si esta existe) están motivados por su calidad de “indio”, lo cual ciertamente resulta un despropósito a la luz de todas las evidencias.

Lo de “indio” claramente es una coartada con la que de manera permanente quiere justificar sus desaciertos. Considera que su condición de “indio” o indígena, (en realidad es cholo mestizo, pero los de afuera no saben la diferencia) debiera ser motivo más que suficiente para que le den carta blanca y pueda desentenderse de un problema de alcance mundial como es el narcotráfico. Porque es “indio” también tiene todo el derecho para ir montando, paso a paso y con asesoramiento de varias ONG´s, que han visto un buen negocio en el tema indígena, toda una estructura totalitaria, así AnaMar, la ex defensora del pueblo, diga lo contrario.

Dentro de su estructura ¿lógica?, está convencido de que todo aquel que se oponga a sus planes y ambiciones lo esta discriminando.

Pero a parte de estas patrañas cada vez menos convincentes existen otras que afectan seriamente los objetivos históricos que tiene Bolivia como nación. Nos referimos a la cuestión marítima. Evo, muy suelto de cuerpo, dice ahora que en caso de que las conversaciones con Chile sobre el tema no dieran resultado alguno, se acudiría a la ONU.

Es evidente que la actitud del gobierno de Morales frente a la cuestión marítima es errática cuando no irresponsable y obsecuente con su par de Chile y a estas alturas no se sabe exactamente que es lo que busca sobre este tema.

Al parecer la tan mentada “agenda de trece puntos” no es más que otro cuento y la luna de miel con la presidenta chilena Michelle Bachelet, no implicó un avance sino un retroceso en la búsqueda de soluciones para el enclaustramiento marítimo. Esto lo saben Evo Morales y sus “diplomáticos” por lo que se están apurando a poner el parche antes de la herida.

La “diplomacia” del MAS retrocedió al aceptar el “bilateralismo” que no les dio resultados y si resultados hubieron estos fueron desfavorables. Como se sabe una constante en la política exterior boliviana fue la de remarcar que el enclaustramiento boliviano era un tema de interés continental pero esta posición fue abandonada de un plumazo por Morales quien muy cándidamente opinó en reiteradas ocasiones que la “diplomacia de los pueblos” permitiría el retorno al mar.

Nuevamente tuvo que darse de narices contra la realidad; percatarse que su condición de “indio” no es suficiente para que se cumplan todos sus deseos y por tanto ahora intentará aferrarse a la ONU como una tabla de salvación aunque es dudoso que alguien pueda salvarlo de la ineptitud e improvisación de su gobierno.

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