Páginas vistas en total

jueves, 22 de septiembre de 2011

Evo anda pregonando sobre "la milagrosa hoja de coca" y resulta que los análisis científicos le dan un pobrísimo valor nutritivo, bastante menos que el perejil, el culantro, el orégano. mentiras que suenan como verdades.



Desmienten valor nutricional
Mauricio Aira

Cuando se formulan declaraciones nada serias, en el seno de NNUU acerca del valor nutricional de las hojas de coca, existe el recurso de comprobar si es evidente y si está refrendado por la investigación científica. No es la primera vez que el Jefe del Estado afirma que la hoja es un alimento completo, con mayor calcio que la leche, con elevado porcentaje de proteínas digeribles y absorbibles por lo que debe darse “a los niños en el desayuno escolar” (D.Choquehuanca). no obstante estudios científicos transparentan que las afirmaciones son incorrectas.
Mary Penny del Instituto Nutricional de Perú, juntó un grupo de investigadores con acceso a laboratorios de Francia, Inglaterra, Suecia, Canadá y los Estados Unidos para analizar minerales, vitaminas, potenciales inhibidores de la absorción de micronutrientes, las proteínas y alcaloides presentes en la hoja y evaluar las deficiencias en la dieta andina, al ser sugerida la coca como suplemento nutricional o añadido a los alimentos procesados como el pan. El estudio se prolongó durante varios meses con muestras recogidas en 7 regiones diversas y los análisis a través de modernas tecnologías de detección en laboratorios públicos y privados y contribuye con nuevas informaciones sobre su biodisponibilidad.
En relación al calcio demuestra que el mito de contener la hoja elevadas cantidades es falso. De ninguna manera contiene más calcio que la leche, desmintiendo el “Estudio de Harvard” de Duke Aulik y Plowman (1975) comparativamente entre harina de coca y leche fresca es 20 veces menor en contenido de calcio. Eso sí actúa como antinutriente, superado por el orégano, el perejil, el culantro y la espinaca todos varias veces más ricos en calcio que la hoja de coca y también son productos andinos.
Continuamos citando el estudio de la Dra. Penny que evaluó la propuesta de comer harina de coca. El valor de las proteínas vegetales de la coca alcanza al 20.28% que resulta pobre para el ser humano que no cuenta con todos los aminoácidos esenciales, como la lisina presente en porcentaje mínimo. El contenido de vitamina C es pobre, la vitamina A está presente aunque es menor que en las zanahorias. Alcaloides tóxicos limitan su uso como fuente de esta vitamina. La presencia de la cocaína en la hoja de coca resulta potencialmente tóxico para el ser humano, por lo tanto los científicos consideran que no se puede abogar por la hoja de coca como alimento.
Mencionan el tema de seguridad con relación a los contenidos tóxicos y sus efectos anoréxicos porque no aportan ventaja nutricional alguna como el orégano, el perejil o el culantro. Los inhibidores limitan el efecto de los nutrientes y reducen aún más cualquier potencial nutricional de la hora. El polvo de coca incluido en el desayuno no tendría beneficio alguno, en cantidades mayores resultaría desagradable y contendría cocaína con todos los efectos dañinos propios del alcaloide.
La dieta de los andinos es deficitaria y los efectos de su pobre calidad preocupantes. Los aportes de hierro, calcio y zinc son bastante escasos y su deficiencia causa serias consecuencias para la salud, es imperativo encontrar formas de mejorar la dieta andina, pero no comiendo hojas de coca o añadiéndolas a los alimentos para enriquecerlos, no se contribuye a mejorar la calidad de la dieta sino que se introduce una disminución  del apetito que resulta contraproducente.
No en vano el consumo de las hojas estuvo restringido durante el incario solo al Inca y sus parientes y algunos curacas. Fueron los españoles (para EM los invasores) que popularizaron el uso de la coca con el fin de lograr un rendimiento mayor de los peones y mitayos en sus tarea productiva. Por tanto la masificación del acullico es un resultado de la colonización, por lo que no sería más lógico y consecuente restringir su costumbre a reducidos grupos como sucedía durante el atávico imperio incaico?





Publicar un comentario en la entrada