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miércoles, 28 de septiembre de 2011

cambio y fuera. como en el fútbol. como en el cacho. porque si Evo no asume su responsabilidad queda la conclusión que no gobierna y si no gobierna qué hace al mando? operativo Herodes no se borra de la mente boliviana. H. Vacaflor

En el Gobierno nadie asume la responsabilidad por el operativo estilo Herodes que se aplicó en Yucumo contra niños, mujeres y líderes de la marcha indígena.
Decir “yo no fui” es indigno de un presidente. Pero es digno de alguien que de tanto traicionar ha olvidado que debe responder por sus actos.
Cuando los bolivianos se hayan recuperado del trauma que les provocaron las escenas del ataque cobarde a los marchistas, tendrán que pensar en serio en el futuro del país.
Como una bomba de tiempo, la crisis económica se sigue alimentando de los desatinos del Gobierno y se presenta como una amenaza para el momento en que este proceso haya completado su nombre y se llame el proceso del ‘cambio y fuera’.
Van diez meses desde que el presidente Evo Morales dijera que la situación de la economía era ‘insostenible’. Eran los pocos momentos de lucidez y honestidad que tuvo cuando estaba decidido a sostener el ‘gasolinazo’.
Desde entonces las cosas han empeorado. Los ingresos, inflados por los precios internacionales, ya no son suficientes para cubrir el todavía más inflado gasto público. Sobre todo ahora que los precios están cayendo.
La importación de combustibles sigue creciendo y al mismo ritmo crece la exportación ilegal, con precios subvencionados.
Miles de contrabandistas viven de llevarse el gas licuado de petróleo al exterior y el Gobierno ha optado por no frenarlos, porque son muchos y sus votos podrían servirle.
La farsa del costo de producción del estaño en Huanuni, que se llevó a un viceministro y a un gerente de Comibol, es una vergüenza porque es una cifra flexible, que baja conforme cae la cotización.
Los porteños han tomado las oficinas de la Empresa Siderúrgica Mutún, que está paralizada por ineptitud y por falta de gas.
La Jindal tiene cada vez menos motivos para seguir con esta payasada de hacer siderurgia sin energía. El Gobierno anuncia que se aplaza el proyecto de instalar una planta termoeléctrica en Tarija, porque no hay gas.
A esta cuenta –muy incompleta– de desatinos, hay que añadir la batalla de Yucumo librada por un mariscal que esconde la mano.
Lo recomendable sería llamar a elecciones. Cambio. Y fuera.

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