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sábado, 4 de agosto de 2012

la basura no es un problema aislado. es parte de un complejo que parte de los desechos hogareños, el aseo, la recolección, el transporte y la deposición para su tratamiento. reclama soluciones globales y de gran costo inicial. editorial de OPINION lo que sigue


Urgencia.

De una vez por todas se deben dar soluciones a este problema. Primero comprar los camiones, reforzar los contenedores y ocuparse del colapso del botadero.

Hace algunos días se registró en esta ciudad un movimiento laboral inusual por sus características. Los trabajadores de la Empresa de Saneamiento Ambiental (EMSA) salieron en manifestación y protestaron frente al edificio de la Alcaldía. No reclamaban aumento de sueldos, ni bonos extras, ni siquiera mejores condiciones de salubridad en su trabajo, lo que pedían eran camiones nuevos para recoger la basura de la ciudad.

Un pedido que a todas luces no solo es comprendido por toda la ciudadanía sino que enmarcado en la misión que les han encomendado, que es atender uno de los servicios públicos más básicos, pues interpelaban a las autoridades para que la ciudad tenga instrumentos de trabajo necesarios para retirar la basura de calles y avenidas. El movimiento encontró la promesa del Alcalde de contratar la compra de carros basureros hasta septiembre, entre tanto, los trabajadores hacen milagros “resucitando” la chatarra para cubrir, de algún modo, los requerimientos de una población que cada vez está más ahogada en la basura. Cochabamba produce 360 toneladas de basura al día.

El problema de la basura en esta ciudad, como en otras, tiene dos componentes. Uno tiene que ver con el recojo de los desechos que se depositan en contenedores que han sido colocados en algunos puntos de la ciudad y donde los vecinos acuden con bolsas de plástico para arrojar la basura y el recojo mediante los camiones, y el otro componente, es el traslado al botadero de K’ara K’ara al sur de la ciudad donde las condiciones son insalubres y de grave deterioro para el medio ambiente. Se trata de un problema irresuelto porque hasta ahora no se ha llegado a un acuerdo para su reubicación, debido a la burocracia edil, falta de recursos económicos y resistencia vecinal.

Las dos situaciones relacionadas con la basura, ahora parece que se han unido en un colapso dramático por las connotaciones y efectos que tiene para la ciudad y para la gente. El recojo de basura es difícil por falta de condiciones técnicas, es decir, porque los camiones que datan de los años 80, ya no funcionan, y es complicado hacerlos funcionar, pues ya no hay repuestos. Solo la buena voluntad de los trabajadores permitirá alguna improvisación para retirar lo que se pueda de la basura citadina.

Por otro lado, el colapso del botadero de la basura, no plantea soluciones inmediatas, lo que deja colegir que el problema adquiere, a medida que pasa el tiempo, aristas de mayor gravedad. La responsabilidad es municipal, de antes y de ahora. De anteriores administraciones que buscaron soluciones coyunturales y dilataron las integrales y la de ahora, que debe asumir cuanto antes el reto de encarar planes y programas encaminados a atender de manera seria este servicio público indispensable.

Si la actual administración edil encara con interés el problema del recojo de la basura deberá acelerar como primer paso la compra de los camiones, la reparación de los contenedores que aún son útiles y la compra de otros para instalarlos en la mayoría de los barrios de la ciudad, porque es indudable que este sistema de contenedores tiene buenos resultados, aunque es cierto que requiere mantenimiento permanente. Es también un paso adelante para que la misma población empiece a seleccionar la basura orgánica e inorgánica para su reciclaje, como seguramente comprobaron los concejales que viajaron a un municipio de España y conocieron este sistema. 
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