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viernes, 3 de agosto de 2012

Victor Gutiérrez pone el acento de la inconducta del Ministerio Púbico que separa a Sacha de una investigación sobre Chaparina. quedará impune sentencia el columnista.

En las últimas horas se ha conocido públicamente que la denuncia interpuesta en contra de Sacha Llorenti, por la represión violenta ordenada 

en contra de los indígenas y acaecida en la localidad de Chaparina, ha sido rechazada. Rechazo que no sorprende por cuanto a estas alturas ya ha quedado muy claro que el Ministerio Público (dicho siempre de manera general) es un instrumento legal en pro del Gobierno actual, capaz por lo tanto de arribar a ese tipo de decisiones y conclusiones como las de rechazar la denuncia interpuesta en contra del ex ministro de Gobierno. Quedando así patentizada la irresponsabilidad con la que ahora se conduce al país, por cuanto ocurre semejante hecho de represión que solo es posible si se emiten órdenes desde las más altas esferas del poder del Estado, y resulta que nadie es responsable, y todos entonan a su turno un estribillo de una canción muy popular como es la del “Yo no fui”. 

Un país en el que en apariencia la Policía actúa a su libre albedrío, comandantes que deciden de pronto reprimir, y que organizan todo un aparataje logístico a tal efecto, lo único que les ha faltado decir es que los buses, el avión, y todos los medios técnicos de los cuales se echaron mano provinieron de una “vaquita” practicada entre los propios policías que a fin de matar el tiempo decidieron que había que escarmentar a los indígenas, y que había que sacarlos de la zona ya sea por tierra o por aire. Que conocida por la opinión pública la tremenda represión desatada en contra del referido movimiento indígena, resulta que nadie asume su responsabilidad, al mismo tiempo que se buscan medios dilatorios con el único fin de asegurar la impunidad, 

y es que pareciera que no les cabía otra cosa, porque de ocurrir lo contrario se pondría en serio riesgo la vigencia del actual régimen gubernamental, dado que el imputar a Llorenti, implica poner al descubierto al régimen.

Por eso era imprescindible asegurar una permanente impunidad, porque de acontecer lo contrario se corría el serio riesgo de que el exministro hablara y la confesión sin duda que mostraría al Gobierno tal cual es, y eso hoy día es un riesgo que no pueden correr. 

Por ello se rechaza la denuncia en su contra, con lo que queda demostrado que la impunidad está asegurada, seguro que solo será posible concebir por el tiempo que les queda de mandato, por cuanto así como va el Gobierno en la actualidad la derrota electoral en las urnas es una derrota también anunciada.
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