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jueves, 2 de agosto de 2012

Ronald Macling Abaroa fue Alcalde Progresista de LP concibió algunas excelentes ideas que no alcanzó llevar a los hechos. hoy nos recuerda lo del Teleférico y nos da unas pautas. LTD


Hoy, más de la mitad de la población mundial de 7 mil millones de habitantes vive en las ciudades. Para el 2030, 5 mil millones de personas serán ciudadanos urbanos. Esta explosión de migración del campo a la ciudad es posiblemente el fenómeno definitorio del siglo XXI, que está cambiando el mundo y la política. Los debates ideológicos están cediendo prominencia a las soluciones prácticas e inteligentes, que beneficien a la mayoría de la gente que es, hoy, y será mañana, principalmente urbana.
El teleférico para La Paz es precisamente una solución urbana inteligente. Propuesta hace más de 25 años durante mi primera gestión municipal, esta idea se convirtió en un sueño para los paceños. Un proyecto emblemático que capturaba la imaginación de la gente, y proyectaba la ciudad al futuro. Algo parecido a lo que era el Puente de Las Américas, concebido originalmente en la década de los 30, y realizado en los 90, durante mis gestiones municipales.
El teleférico se convirtió en un proyecto paceño que fue licitado por la Alcaldía a través de la agencia de compras de las Naciones Unidas, y adjudicado, luego de un proceso de competencia internacional, a un consorcio nacional asociado a una empresa de teleféricos francesa de Grenoble. Doppelmayer, la empresa suiza designada para construir el actual teleférico, participó también en esa licitación.
Ahora, se rescató la idea para darle a La Paz algo verdaderamente interesante, innovador e inteligente. El motivo es obvio. Se acercan las elecciones del 2014 y La Paz es definitoria para esa contienda. Proponer el teleférico es, sin embargo, absolutamente legítimo; es así como se hacen las grandes obras urbanas. O se vienen las Olimpiadas o se vienen las elecciones. El presidente Morales ha ofrecido el elemento central para avanzar con esta idea, que es su voluntad política para hacerla, y las buenas ideas no tienen ideología. Son buenas o no.
Mi aporte a esta idea, que ahora puede ser una realidad después de 20 años, se resume en la frase: “Teleférico sí, pero no así”.
Al cabo de 25 años han sucedido importantes innovaciones tecnológicas que hacen del teleférico, una mejor solución de transporte urbano. Pero, esa nueva tecnología no es necesariamente más cara. En las actuales circunstancias de recesión económica en Europa, estoy seguro de que se puede construir el teleférico a la mitad del costo propuesto. Nosotros licitamos la obra, solo la primera fase es cierto, desde la Ceja de El Alto a la plaza San Francisco, o la Terminal de Buses en la plaza Antofagasta por $us 12,5 millones. El 5 por ciento del costo total propuesto actualmente, aunque éste es para un tramo más largo, pero no en 20 veces. También pensemos que el Puente de Las Américas lo construimos sólo por 2,5 millones de dólares, comparados con el costo individual de los puentes Trillizos, de más del doble, considerando la inflación.
Construir, operar y transferir.
Pero, hoy en día, el costo de esta obra moderna de transporte urbano debiera ser irrelevante para el Gobierno que no necesita poner un solo centavo para construir el teleférico. Éste es un proyecto tan atractivo para su construcción y manejo que la sola invitación publica, respaldada por ley del congreso y la anuencia de los transportistas, atraería una sana y vigorosa competencia de varios consorcios nacionales, asociados con tecnología moderna, para construir y además operar una concesión pública del teleférico. La manifiesta voluntad política del Presidente para llevar adelante esta obra es el elemento más importante y catalizador para atraer el interés de inversionistas nacionales e internacionales dispuestos a correr el riesgo y el costo de la inversión, y operar rentablemente el sistema.
Idea reveladora
En el foro de las Capitales Mundiales Inteligentes –de cuyo consejo consultivo soy miembro– el pasado mes de junio en Amsterdam, escuché una idea reveladora: “El sistema mundial de adquisiciones gubernamentales inhibe la innovación y encarece el desarrollo. Cuando los Gobiernos necesitan solucionar una carencia en la provisión de servicios públicos, desconociendo las nuevas posibilidades tecnológicas y el potencial innovador y creativo de los posibles proponentes, en un mundo de vertiginoso cambio tecnológico, pre-determinan la compra de tecnologías conocidas y usualmente ya obsoletas.
El dicho popular dice que “no es necesario comprarse la vaca para tomarse la leche”, pero los Gobiernos se compran la vaca, en vez de obtener la leche.
La máquina del tiempo
La mayor ventaja del teleférico es el ahorro del tiempo para los usuarios. Aquellos que más valoren su tiempo o su urgencia utilizarán el teleférico. Por ejemplo, para viajar del aeropuerto de El Alto al centro de la ciudad se requerirá aproximadamente 10 minutos, versus una hora de autopista y tráfico vehicular. Esta cualidad hará que el teleférico pueda tener tarifas diferenciadas a distintas horas y para distintas clientelas. Un turista internacional que llega a La Paz está dispuesto a pagar entre 20 a 30 dólares por el transporte al hotel. Si se le ofrece una cabina “limosine” de lujo, además de segura y de un trayecto panorámico, su tarifa puede ser fácilmente de 10 dólares por viaje. Ello permite tener cabinas “colectivo” a una tarifa muy inferior, a través de un subsidio cruzado entre lo que pagan los turistas y el pasajero común de El Alto o la ciudad de La Paz. Existen mil posibilidades de tener tarifas variables competitivas y crear subsidios cruzados que financien una operación rentable para el inversionista y una tarifa conveniente para el usuario urbano. Más aún, por las noches se pueden habilitar cabinas para carga y operarlas durante “horas dormidas”.
La Paz, capital inteligente
World Smart Capital (Capitales Mundiales Inteligentes) es una iniciativa internacional para premiar anualmente innovaciones urbanas inteligentes como puede ser el teleférico.
Es hora de volver a soñar con esta obra visionaria, que junto al Puente de Las Américas, los puentes Trillizos y eventualmente el famoso busducto que propusimos en los 90, conviertan a La Paz en una ciudad Capital Mundial Inteligente.
El autor fue alcalde de La Paz
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