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miércoles, 4 de junio de 2014

la llamada "arquitectura psicodélica" o de "los cholets", no es obra de Evo, es el resultado del enriquecimiento del cholerío aymara que data de largo tiempo atrás. es el reto al socialismo y al comunismo de Evo, es un capitalismo puro y potente.

La BBC Mundo de Londres hace poco divulgó un reportaje televisivo TITULADO  “Vea cómo son las mansiones de los millonarios aimaras de Bolivia” y para el aniversario de la ciudad El Alto, se presentó un libro denominado: “La arquitectura de Freddy Mamani Silvestre” cuya autora es la italiana Elisabetta Andreoli. Estos trabajos tratan sobre la construcción de las mansiones “cholets” denominativo que viene de chalet y cholo, una tendencia que tiene los siguientes nombres: “arquitectura aimara emergente”, “arquitectura neonandina”, “arquitectura cohetillo”, “arquitectura chola”.
La difícil situación geográfica del altiplano, región de donde provienen, ha provocado que muchos campesinos aimaras emigren hacia las distintas ciudades para dedicarse principalmente al comercio informal, formando redes familiares de confianza. Muchas de estas personas triunfaron a base de esfuerzo y sacrificio, pero muchos creen, erróneamente, que estos indígenas emergieron con la llegada de Evo Morales al poder. Por ejemplo, en una nota de prensa digital del Dólar Today: “Ser rico es malo: Así son las mansiones de la nueva oligarquía indígena creada por Evo Morales” sustentan esta errónea concepción de la realidad, refutada por su mismo contenido, que menciona como estos “nuevos” ricos indígenas comerciantes informales empezaron vendiendo en las calles. El ejemplo que utilizan es el de Rosario Leuca, acaudalada aimara que empezó vendiendo comida en la calle y ahora construye un segundo restaurante en su propio edificio, es significativo. ¿De qué manera Evo Morales pudo influenciar para el crecimiento económico de esta comidera?
Trabajo, ahorro, confianza y mercado. Toda esa ostentación de poder económico se debe al capitalismo. Por ejemplo, los exitosos comerciantes aimaras del Gran Poder, hace más de una década han viajado a la China para traer distintos productos, hasta existen marcas de herramientas como Uyustusbol, las telas Waratex, las mochilas Rossy y los accesorios de teléfonos celulares T&G que son algunas marcas que los comerciantes del Gran Poder han desarrollado en China.
El propietario de Waratex, Egberto Tenorio, en una nota “Comerciantes del Gran Poder crean sus marcas en China”, explica cómo en los años 90 sólo 10 comerciantes de telas viajaban a la China. Ahora existen más de mil comerciantes que no sólo recorren China, sino que viajan por la India, Tailandia, Egipto y Corea. Es más, algunos comerciantes han decidido prescindir de intermediarios y tienen hijos viviendo en la China. Hasta hay quienes se han casado con personas asiáticas.
Milton Friedman ha denominado este fenómeno como el poder del capitalismo competitivo, que logra que millones de personas dejen la pobreza y se forme una armonía y convivencia pacífica gracias al comercio. Este empoderamiento económico y legal posibilita que estas personas protejan su cultura aimara mestiza. Como lo explicó Hernando de Soto, los indígenas no son piezas de museo, su cultura es dinámica y compatible con la propiedad privada y la empresa.
Mestizos y las 36 naciones indígenas del Estado Plurinacional boliviano deberían exigir el mismo trato y gozar de los beneficios de la libertad económica, dirigirse contra el Estado mercantilista y no contra estos héroes emprendedores tomando el ejemplo del éxito comercial aimara.
El autor es vicepresidente del Instituto Libertad, Democracia y Empresa
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