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miércoles, 7 de enero de 2009

qué diábolico! se pretende ser más papista que el papa. resulta que habían sido autonomistas. a quién se pretende engañar?

La autonomía que propugna el presidente Morales y su Gobierno es esencialmente la negación de la idea de redistribuir el poder, y en el camino de supuesto converso, el Gobierno aleccionado por sus asesores, no ha hecho otra cosa que simular que desanda el camino para apoderarse de un concepto cargado de profundos y entrañables contenidos que el pueblo boliviano ha aprendido a apreciar y que se plantea como el concepto fuerza alrededor del cual gira el movimiento opositor postulando una propuesta real, en el momento en el que Bolivia es ahogada por la planta carnívora del centralismo voraz que sigue ejercitando el presidente Morales y su cinturón de Poder Ejecutivo.
Nunca antes se aquilataron las graves consecuencias que entraña para el país el centralismo. Estamos a las puertas de la destrucción de la Nación, de la República, de la producción, de la unidad y todo esto provocado por un proyecto político que nos ha puesto al borde de un colapso social bajo una nueva versión de la amenaza de que el hombre siga siendo lobo del hombre, concentrando poder y golpeando a los pueblos con la consigna de usar la violencia para tratar de convertir a los ciudadanos en sumisos habitantes.
Las pseudo autonomías que propugna el Ejecutivo, son simplemente el intento de vaciamiento de una idea fuerza que los informantes-asesores del Palacio han descubierto que representa el núcleo vivo del movimiento ciudadano opositor que se ha gestado en Bolivia, que ha sido capaz de mostrar un proyecto de país alternativo al que está presentando el Movimiento al Socialismo a través de su controvertido proyecto constitucional.
En el momento en el que nuestro país hace aguas en plena implementación del proyecto totalitario del actual Gobierno, el oficialismo ha comenzado a echar mano de técnicas goebelianas que garantizan el más alto nivel de expropiación y destrucción de ideas que han sido identificadas como el cimiento de una oposición, que aunque todavía no ha sido fiel a su hoja de ruta, tiene en las manos un proyecto de gran magnitud y que plantea un cambio estructural, profundo y veraz para ser aplicado en nuestro país.
El proyecto que estamos esperando por largos años, que debió estructurarse y alumbrarse en el mismo instante que se fundó la República y que ha sido y sigue siendo postergado por los oportunistas, los demagogos, los acaparadores y ambiciosos de poder, así como por los cultores de la corrupción y las injusticias, que siguen apostando a apoderarse del poder.
Lo que deben hacer los verdaderos autonomistas es no desmedirse ni un milímetro del proyecto que el pueblo construyó paso a paso. No deben rendirse ni aceptar esas extrañas libaciones de poder como fue la reunión de Cochabamba entre septiembre y octubre del 2008 a nombre de un dialogo por la pacificación del país y que acabó en una antropofagia del autonomismo.
Los verdaderos autonomístas deben dejar de responder a las falsas alarmas con la que los traidores han corrido al pueblo con la vaina, como fue el momento en el que extendieron el mandato de la Asamblea Constituyente y aceptaron el Referendo Revocatorio a cuenta de no entrar en una supuesta guerra civil que supuestamente sobrevendría. Esta fue la contraparte goebeliana con la que los pactistas entregaron a nuestros pueblos y destruyeron gran parte del camino andado en pos de consolidar las autonomías.
Lastimosamente todavía las penurias no han concluido y aún no podemos ver la luz al final del túnel, porque los no autonomistas actúan de manera decidida y ahora se están ocupando sin pausa de la tarea de quemar los libros del autonomismo para tratar que no quede ningún vestigio de este evangelio, de la buena nueva de la que hablan los hombres y mujeres de buena voluntad que no quieren ser esclavos, que detestan ser sometidos y pisoteados en su dignidad de seres humanos nacidos para ser libres y no para ser vasallos.
Gandhi, expresó que la paz no es no tener conflictos, sino haberlos resuelto y nuestra sociedad sabe que los conflictos que nos aquejan siguen estando en ciernes y que no se resolverán con injusticias, ni con violencia y mucho menos con mentiras y engaños que nacen de técnicas goebelianas.(de centa reck en hoy bolivia)

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