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sábado, 22 de enero de 2011

NADA QUE CELEBRAR. SOMBRAS MAS QUE ACIERTOS NO DE UNO, SINO DE CINCO AÑOS EN EL PODER

Los festejos por el primer aniversario del Estado Plurinacional boliviano han despertado las esperadas reacciones disímiles en la oposición y el oficialismo. Mientras los opositores ven en la celebración un derroche insensible de recursos y una aberración si se considera la actual situación de escasez de alimentos y el alza de precios que encarece el costo de vida para la población, los oficialistas se están esforzando por dar un cariz de “festejo popular” al abatimiento del denominado estado colonial y el fin de la república, que ha dado paso al nacimiento de un Estado de tinte socialista, cuyo fortalecimiento es alentado por el MAS, a la sazón el partido en función de gobierno.

Resulta comprensible y hasta lógico que la oposición saque provecho de todos y cada uno de los errores de su contrincante político encaramado en el poder, tanto por razones de estrategia como por la defensa de sus propios valores e intereses. Por tanto, está en su pleno derecho restregarle en el rostro al Gobierno sus faltas en el manejo de la economía, pasando por las polémicas nacionalizaciones y terminando en la errática reactivación del aparato productivo, que ha derivado no sólo en la reversión del gasolinazo, sino en su incapacidad manifiesta por detener el agio y la especulación de alimentos y el contrabando de combustibles sólidos hacia el exterior del país.

Desde esta óptica, el Estado Plurinacional no sería otra cosa que una cadena de desaciertos que ha puesto en riesgo no sólo la seguridad alimentaria del país, sino que ha colocado en entredicho su fortaleza económica y la propia democracia. En contrapartida, el oficialismo muestra su músculo presentando un marco jurídico acorde a la nueva Constitución Política que privilegia los movimientos sociales y los pueblos originarios y coloca al país en el camino de un socialismo comunitario de nuevo cuño. Sin embargo, existe más retórica que hechos en ese tramo. Mientras, resulta notorio que el desgaste del Gobierno echa sombras sobre el futuro del Estado Plurinacional.

No sólo que ha trascendido al exterior la sañuda persecución judicial de los líderes de la oposición, lo que significa reveses políticos difíciles de digerir, sino que hay más dudas que certezas en lo que se ha llamado el proceso de cambio. Para el común de la gente las cosas parecen haber cambiado para peor y el Gobierno muestra una tendencia a complicarse solo. No extraña por tanto que se le critique gastar cerca de medio millón de bolivianos en el festejo del aniversario del Estado Plurinacional, cuando hay una serie de problemas urgentes que atender y precisan de recursos frescos para su resolución.

Por otra parte, el horizonte señalado por el Estado Plurinacional es el socialismo comunitario, una meta que se supone requiere de un largo proceso de asimilación de conceptos, de empoderamiento político con elevado grado de compromiso ideológico y de aplicación de políticas claras en el terreno económico y social, elementos que parecen hacer falta en este Gobierno y que la población boliviana no ha logrado comprender aún. Por tales razones, la celebración del aniversario del Estado Plurinacional se antoja más como pretexto del Gobierno para darse un baño de multitudes que ofrezca la apariencia de fortaleza, cuando la realidad es muy distinta.

Existe más retórica que hechos en el proceso de cambio. Mientras, resulta notorio que el desgaste del Gobierno echa sombras sobre el futuro del Estado Plurinacional. (Editorial del diario de SC, El Día)

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