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domingo, 21 de agosto de 2011

destrucción de la naturaleza. Isiboro-Sécure, Choré, Amboró. crisis energética. desocupación. mercados. realizar el censo. Coloca El Deber en la Agenda distinta a la distractiva que entrega Evo.


Mientras el país vive aturdido por el debate sobre temas de distracción, como la decisión de hacer el homenaje a la bandera nacional poniéndola en segundo plano en la ceremonia, la agenda de los temas principales es mucho más consistente.
La destrucción de la naturaleza, de la heredad de los bolivianos, sigue su curso sin mayores contratiempos, con ejércitos de cocaleros que se han propuesto destruir los parques nacionales.
Aunque el parque Isoboro-Sécure es el que hace noticia en estos días, ocurre que son varios los parques que sufren el embate de estas fuerzas de destrucción que no tienen freno ni obstáculos.
La reserva de Choré y el parque Amboró están afectados, mientras que el Madidi está invadido por narcotraficantes extranjeros, pero no hay una actitud clara de parte de las autoridades para defender esos tesoros del territorio boliviano.
La crisis energética es otro tema esencial de la agenda de los bolivianos. No importa quiénes sean los culpables, pero un país sin una provisión segura de energía no puede aspirar a progresar, y ni siquiera a realizar sus actividades cotidianas con normalidad.
La falta de leyes esenciales para el desenvolvimiento de la economía está demorando la creación de empleos, e incluso está expulsando del país a cientos de empresas que nacieron aquí pero que no pueden desenvolverse porque no hay leyes seguras ni una política para abrir mercados en el exterior.
Otros países tienen la bendición de contar con gobiernos que han fijado como la principal de sus funciones el abrir mercados para los bienes y servicios que producen sus ciudadanos. Pocos son los que tienen gobiernos que, en cambio, se dedican a cerrar los mercados de exportación.
La imagen internacional del país es tan negativa que todas las mediciones, como la hecha por la Fundación Getulio Vargas de Brasil, lo ubican en los últimos puestos en la calificación de los países que atraen inversiones. El canadiense Fraser Institute coincidió con esas calificaciones, basadas en la confianza que inspiran entre los inversionistas extranjeros las medidas que toma el Gobierno.
Otro tema esencial de la agenda de los bolivianos es el censo, que ahora es pedido con insistencia por El Alto de La Paz, Santa Cruz y Potosí, regiones donde se considera que es preciso saber cuantos somos y dónde estamos.
En el censo, que debería hacerse cada diez años y servir para todos los efectos, tendría que incluirse ahora la posibilidad de que los ciudadanos de este país se declaren a sí mismos como mestizos. Esa opción fue negada en el último censo.
Y que las reglas de juego de la política sean claras. Que la distribución de los cargos electos sea inspirada en las matemáticas y no obedezca a extraños manejos por los cuales termine con más representantes la propuesta que salió segunda.
Es cierto: hay quienes quisieran que la agenda nacional esté conformada por temas intrascendentes, pero los bolivianos están exigiendo, cada vez con más firmeza, que los temas realmente importantes desplacen a los superfluos.


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