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lunes, 25 de agosto de 2008

la hora de la encrucijada. grave dilema afronta bolivia nos lo dice Dante Pino

El MAS o la democracia

Ahora que el Gobierno ha decidido ir por el camino corto del decreto, imponer su Constitución, demostrar que los dos tercios le dan “todo el Poder” para elegir Prefectos y decidir el cómo se distribuye el IDH, estamos en el escenario del todo o nada.
A partir de ahora se miden fuerzas y el diálogo queda para cuando tengamos un vencedor. Es el momento en que los intereses de clase afloran con toda su intensidad, el instante crucial de la colisión que se trató de evitarse al precio del referéndum revocatorio.
Estamos en tiempos del clivaje: centralismo – autonomía. El centralismo tiene como correlato jurídico la constitución masista y las autonomías sus Estatutos. La constitución representa la legalización y fortalecimiento superestructural del centralismo político, económico y cultural y los Estatutos su descentralización. En el terreno de la economía esto se traduce en la polaridad Estado versus Mercado y en el campo político se busca sentar la presencia predominante del MAS y la tolerancia del PODEMOS.
¿Tienen estos clivajes soluciones en la mesa de la concertación? No. Y es mejor decirlo pronto, claro y bien. Uno debe vencer al otro para poder subsistir. El gobierno nos anuncia la decisión de ir por la victoria precedida de la convocatoria a una huelga de hambre en el Senado, que tiene como objetivo captar el voto del exterior y la movilización activa de sus grupos corporativos sindicales a la vanguardia de los cocaleros para iniciar el respaldo y acción a los decretos que emitirá por encima de la ley.
Las autonomías se preparan a resistir estas decisiones y anuncian bloqueos y toma de instituciones con el fin de proyectar la ejecución de los Estatutos hacía la toma del poder regional total.
El gobierno este fin de semana ha decidido multiplicar por cero al Congreso. Su Presidente nato es quien encabeza este autogolpe. Las leyes ya no tienen valor para el Ejecutivo y los Decretos adquieren supremacía constitucional.
Resulta cuando menos un sin sentido, en este marco, convocar a los Senadores a una huelga de hambre. ¿No sería mejor emitir otro decreto autorizando el voto en el exterior? ¿Y para qué prolongar la formalidad de un referéndum y elecciones prefecturales si se ha decidido gobernar por decretos que tienen como sustento dos tercios del pueblo a favor?
¡Vamos de una vez! El gobierno ya no tiene nada que ocultarnos y ocultarle al mundo. La democracia en Bolivia no es ni siquiera formal, simplemente es una marca para exportar. Y los decretos presidenciales, al mismo estilo que las dictaduras, han sido autorizados por las “bases” en una reunión sindical que no se discute, solo se acata.
El señor García Linera ha lanzado la consigna de “todo el Poder para el MAS y por el MAS” cree que ha llegado el momento de vencer a esos cuantos oligarcas reducidos, según él, a unas pocas cuadras de sus ciudades. En este escenario el Congreso no sirve para
nada. Y es ahora cuando las Fuerzas Armadas de la Nación tienen el deber de pronunciarse. Y no les cabe más que dos opciones: apoyar al MAS o a la democracia. (de www.hoybolivia.com)

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