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lunes, 6 de octubre de 2008

inverosímil que bolivia le compre gasolina a chile, a precios mayores que en japón o españa

Dante N. Pino Archondo

Estudios serios realizados por economistas como el Lic. Armando Méndez Morales, sobre la Inflación en Bolivia, demuestran que este proceso para ser controlado en el periodo actual 2006 – 2008 requiere de medidas necesarias y reales como es la suspensión de la subvención a los derivados de los hidrocarburos en el mercado interno.
Una medida como esta colocaría el nivel de precios en la economía en su verdadero piso y sus efectos multiplicadores lograrían evitar la expansión de la demanda interna, que se produce como resultado de una mayor demanda de dinero por el cambio del dólar al boliviano.
En medio de este cuadro que requiere medidas severas, el Gobierno anuncia la importación de gasolina desde Chile, ante la falta de procesamiento de este elemento, debido a la insuficiencia de la producción de petróleo para cubrir la demanda interna. Serán 18 millones de litros de gasolina especial. Según el semanario Energy Press COPEC vendería 10 millones de litros y la Shell los otros ocho. Operación que está respaldada por el Resolución No 906/2008 de la Superintendencia de Hidrocarburos.
Quizás este sea el resultado más importante que la nacionalización masista ha logrado en Bolivia. Hemos pasado de exportadores de gasolina a importadores. La producción de petróleo condensado y gasolina ha decaído de 50.756 barriles día el 2005 a 49.107 para esta gestión.
Esta revista especializada, nos dice que según la Superintendencia de Hidrocarburos el consumo de gasolina especial en Bolivia alcanza a 255.6 millones de litros hasta abril de este año.Ahora es cuestión de sacar cálculos una vez que se conozca el precio al cual importaran estos 18 millones de litros y deducir el monto de la subvención que hará el Estado masista para sostener sus triunfos nacionalizadores.
Según una comparación hecha por CNN Money, a la que se agregó Chile, en Santiago el precio promedio del litro de gasolina bordea los US$ 1,22 (unos $644), mientras que en Madrid el mismo litro de combustible cuesta US$ 1,2 ($633) y en Tokio US$ 1,12 ($591), ambos países con mayores niveles de ingreso per cápita. Es decir el precio de la gasolina en Chile es más caro que en países desarrollados. Y es desde ahí que los genios de YPFB y la Superintendencia (léase Santos Ramírez y Guillermo Aruquipa) piensan importar.
Así se está manejando los intereses nacionales. Y estos señores se llenan la boca para hablar del neoliberalismo y de la política tradicional que afirman golpearon a la economía nacional. Si la política tradicional fue ineficiente en el manejo del Estado ¿qué podríamos decir de estos políticos metidos a socialistas?, ¿cómo deberíamos calificarlos? Porque no hay duda de que los ingresos del gas, que se reparten en Bonos, en pagos de movilizaciones, en compras antimotines, en gasto corriente del Gobierno y compra de conciencias parlamentarias no alcanzará para subir los montos actuales de la subvención a la gasolina, diesel y gas licuado.
El gasto corriente se ha incrementado en más del 70 por ciento respecto al año anterior y no hay visos por lo visto de que esto pare, al contrario, los muchachos de YPFB están dispuestos a darle manija al dinero sin importar las consecuencias.
A estas alturas del proceso de “cambios profundos” creo que la capitalización de las empresas estatales fue un medida realmente nacionalista, si comparamos con la rifa sin sentido que está haciendo de estas empresas un Gobierno anti-neoliberal que acaba pidiendo a las transnacionales, a las cuales les confiscó sus acciones y les modificó sus contratos, le vendan la gasolina que antes el Estado boliviano producía. (de: www.hoybolivia.com)
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